ENTREVISTA CON RAFAEL MARIAS

Acción en los setenta

Nacido en Uruguay en 1954, Marías incursiona por primera vez en la narrativa de ficción. La historia de la novela es, como buena parte de los primeros libros de ficción que se escriben, basada en elementos autobiográficos, el material que uno conoce realmente de primera mano. LA REPUBLICA dialogó con Rafael Marías sobre su libro, ediciones y literatura en general.

–¿Cómo surge la idea de publicar El hermano de Pablo?

–Surge de un encuentro casual con Taco Larreta. Le mostré el material, él accedió a leerlo y me comentó que lo encontraba publicable, que le parecía que merecía la pena buscar un editor. De hecho, escribió la contratapa del libro.

–¿Cómo llegás a tu editor, Editorial Psicolibros, que en general se especializa en textos de psicología?

–Fue a través de un amigo. Estuve tanteando otros editores especializados en novela o en ficción en general pero nadie se anima a publicar algo si no es de alguien conocido a nivel masivo o alguien que va por su segunda o tercera novela.

–¿Cuándo y por qué fue escrita El hermano de Pablo?

–Escribí la novela el año pasado y lo hice porque, como todo persona que escribe, pensé que era algo que valía la pena mostrar. Es decir, la pensé como una novela de ficción con un trasfondo político. La acción se sitúa en Uruguay en la década del setenta. Cuenta las vivencias de dos hermanos de clase alta que son diferentes y viven dos destinos bien distintos también. Uno de ellos es un intelectual y el otro más bien un hombre de acción. Aunque no es una simple traslación de experiencias personales, tiene sin duda elementos autobiográficos.

–¿De dónde viene tu interés por esa época?

–Me interesa esa época porque en ella, como muchos uruguayos, viví momentos definitivos en mi vida. Sin embargo, no quise encararla como una novela autobiográfica ni como una novela política o ideológica en sentido estricto. Habla de la vida de dos personas, la trágica vida de dos personas. Transcurre sobre un telón de fondo político y cargado de cuestiones ideológicas pero en la anécdota pesan más las cuestiones de vida.

–O sea que pese a ese telón de fondo, tu interés es más global.

–Escribí el libro por una cuestión meramente estética, no política. No es mi intención dar un mensaje ideológico con el libro, es más, creo que no debería ser de interés del escritor dejar un «mensaje». La novela es realista pero se desarrolla no de acuerdo con un «mensaje» sino con la lógica interna de los personajes. No es lineal, sin embargo, está escrita desde los distintos puntos de vista de los diversos narradores. Cada personaje habla por sí mismo, no el escritor a través de ellos.

Creo que la novela es interesante justamente por eso, porque creo que logro que esos personajes tengan puntos de vista creíbles y no son simple vehículos para un escritor. Además es, intencionalmente, una novela accesible, fácil de leer. *

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