Exposiciones para diversos gustos
El lector aficionado a las artes visuales (que ya dejaron de ser un atributo exclusivo del ojo para comprometer todos los sentidos) le faltan elementos de juicio para compartir o disentir con los propios, como sucede con otras disciplinas que, sin alcanzar el nivel de los buenos tiempos, se mantienen. Esa ausencia de crónicas regulares y periódicas perjudica al conjunto de la actividad, al esfuerzo (creador y económico) que significa para cada artista organizar una muestra y no tener una mínima referencia escrita.
También es indicativo de la irresponsabilidad ética, intelectual y social de muchos (no exclusivo de los especialistas) que dejan, por prescindencia o ignorancia, que tal situación se prolongue indefinidamente. Sin demagogia, hay artistas uruguayos de interés que de alguna manera enriquecen el patrimonio cultural del país, cuyo registro a lo largo de la temporada debe ser anotado, que no se ahogan en la sociedad del espectáculo.
Etica poscolonial (Galería Pocitos)
Rulfo es el seudónimo de Raúl Alvarez (Montevideo, 1970) que, siguiendo las pisadas de Fernando Pessoa y Marcel Duchamp sobre todo, prefiere los heterónimos.
Se sospecha del desdoblamiento en Rosa Mutt (apócope de los seudónimos Rrose Sélavy y R. Mutt), una duchampiana crítica de arte, que escribe en el catálogo de mano de Galería Pocitos. Un currículo que recorre estudios de bioquímica (abandonados), talleres de pintores (uno) y varios seminarios teóricos (nueve diferentes), denuncia su interés por la reflexión teórica aunque dispar y no siempre exigente en la elección de profesores. Quizá algunos libros lo podrían orientar o ayudar en forma adecuada. Hay, indudablemente, en las obras presentadas en su primera unipersonal, amparada en el título Etica poscolonial, una afiliación al arte conceptual con un repertorio de dependencias disímiles, no suficientemente asimiladas, a los padres del dadaísmo, el surrealismo y pop-art que a veces funcionan (Esto no es un país) y otras no. Si no lo engulle o se atora con la hojarasca teórica, si no pasa en limpio el diversificado torrente de ideas, si no se abre a la inventiva propia, corre el riesgo de caer en el eclecticismo anodino y superficial, muy apto para obtener aplausos de círculos amigos, con sus hallazgos de humor breve y rasgos de auténtica inquietud.
Y sería una lástima, pues hay un talento cierto a tener en cuenta.
Diseño y tecnología (Facultad de Arquitectura)
Hace varios decenios la Facultad de Arquitectura hospedaba muestras significativas de vanguardia y llegó a ser un punto de referencia en el arte nacional. Con la superpoblación estudiantil, el deterioro de las instalaciones (ahora en parte recuperadas) y la invasión de numerosos quioscos de ventas varias y cartelerías diversas, el enorme hall se achicó y se convirtió en un zoco donde el visitante ajeno al local debe atravesar con dificultad antes de llegar a destino. Que es el del lugar de exposiciones. Hasta el momento han sido (y son) de escasa entidad aunque se apela a nombres ilustres (Aalto, Bonet y demás).
Ahora le toca el turno a una pequeñísima muestra de Diseño y tecnología, organizada por el Instituto de Diseño y Meridiano, con participación de Alemania, Brasil, España y Suecia. Un buen montaje destaca algunos diseños y materiales, con aciertos desiguales (Bertolini, con soluciones opuestas en los sillones) y es feliz la biblioteca de paneles corredizos y sobrepuestos. De cualquier manera, es pobre y no compensa subir la escalinata, menos en la agitada jornada para elegir decano. Hasta el martes 31 de julio.
Obra gráfica y Minas, un proyecto postergado (Museo Nacional de Artes Visuales)
Es por demás conocido y celebrado el talento gráfico de Hermenegildo Sábat para la caricatura. Lo ejercita diariamente en publicaciones argentinas. En el Museo Nacional de Artes Visuales despliega numerosos trabajos de diferentes años donde se pueden observar los cambios producidos en la historia de un país. El trazo filoso de Menchi encuentra en ciertos períodos (los años de plomo, la farándula menemista) y los personajes-protagonistas sus mejores recursos operativos. La limpieza formal (un dibujo de impecable formulación, una línea pura que recoge lo esencial para potenciarlo en su expresión) recoge a los militares de turno (también de Chile y Pinochet) en un comentario gráfico demoledor, formulando juicios silenciosos para ser disfrutados por el lector, que hoy recrea ese placer a distancia desde las paredes del museo. Claro que una obligación diaria acarrea los desniveles propios de cualquier artista, no siempre en el mejor momento para la creación. El periodismo tiene sus exigencias que cualquier profesional debe padecer y aceptar. Pero al exponer, pudo haber apretado la exigencia selectiva de obras y eliminado algunas menos felices.
En los óleos (las minas) y acuarelas (sobre músicos del jazz, el inevitable Borges) Sábat maneja con soltura la técnica, la pincelada es rápida y por momentos se encrespa, la materia se espesa y se concentra (Ingeniero de minas, el mejor), pero en general está ausente la agudeza de visión y la fuerza pictórica que es inevitable comparar con sus admirados maestros Dubuffet y De Kooning. *
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