La música, exportación no tradicional
RAFAEL BONANNI
on la llegada de la televisión en la década de los años sesenta esa influencia se masifica genéricamente, cambian ritmos y costumbres. Llega el tiempo del twist, irrumpen programas musicales en nuestro medio como el Club del Clan. Nacen nuevas estrellas en el vecino país y Uruguay las adopta como propias, la televisión nos trae semanalmente la imagen de esos nuevos dueños de la pantalla.
Palito Ortega canta «Despeinada», Chico Navarro «El Camaleón», Leo Dan «Santiago Querido» y hacen lo propio Raúl Lavié, Johnny Tedesco, Niki Jones y otros tantos. Los setenta nos encuentran invadidos de programas musicales argentinos, Música en Libertad, Alta Tensión pegan al igual que en Argentina más fuerte que otros. Películas, y miles de discos invaden la plaza mientras por las radios Tormenta canta «Muchacho de pelo largo», Los Gatos «La Balsa», Banana «Conociéndote», Sandro «Penumbras» y Leonardo Favio «Fuiste mía un verano».
Y así siguen los ochenta, los noventa, en otras voces y en otros temas, manteniendo siempre una influencia que hasta la fecha nunca se ha cortado, haciendo que dejáramos nuestra música propia de lado para eventuales fiestas, despedidas o cumpleaños.
Exportación
Como contrapartida Uruguay exporta poco pero de buena calidad en esos años, y al igual que en la balanza comercial del Mercosur de hoy, cuantitativamente resultamos perdedores. Julio Sosa cruza el charco y se transforma en el Varón del Tango, Los Iracundos acaparan los primeros lugares de audiencia, Zitarrosa deja marcada su impronta con su voz y presencia en lo más selecto del público argentino, luego llega el vacío que dura décadas.
En los últimos años del pasado siglo, Uruguay golpea fuerte en el espectáculo porteño, lo que antes habían sido esporádicas y tímidas presentaciones de nuestros conjuntos murgueros, se transforman en actuaciones a sala llena en los principales teatros de Argentina. Las murgas de avanzada cruzan el charco decenas de veces, los espectadores dejan de ser la colonia de uruguayos en el exilio. Un público nuevo y exigente, ávido de conocer profundamente la propuesta artística de nuestros compatriotas colma los teatros, los ovaciona y obliga en repetidas oportunidades a agregar funciones.
La dura crítica argentina conocida además por localista, vierte elogiosos comentarios por distintos medios.
Araca la Cana, La Reina, Diablos y Contrafarsa consiguen imponer un género antes impensado. Crónica TV el canal de noticias de mayor audiencia en la República Argentina, no deja pasar por alto ese suceso y transmite en directo varias actuaciones de la murga compañera que repite en distintos horarios durante días. El Gobierno de la ciudad de Buenos Aires declara a los integrantes de Araca la Cana ciudadanos ilustres.
El regreso de Rada con una seguidilla de éxitos lo ubican en las mejores posiciones discográficas. Natalia Oreiro (por más que no le guste a nuestro Presidente) se consagra como la diosa oriental, que más éxito ha obtenido en el hermano país, en toda la historia. Jaime Roos llena el Teatro Gran Rex en repetidas ocasiones con singular suceso en la prensa local.
Los Fatales, Chocolate, Monterrojo y Nietos del Futuro (estos últimos apadrinados nada menos que por Marcelo Tinelli) copan el verano marplatense, la capital y el gran Buenos Aires con su divertida música, una mezcla de tropical, candombe y murga, unificando gustos de distintos sectores sociales. La contracolonización parece quedarse por el momento en el vecino país, donde hasta termo y mate aparecen hoy en manos de conocidos conductores argentinos y sus invitados. *
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