Digno cierre de saga
El tercer peldaño de Jurassic Park parece cerrar definitivamente la saga. Produce Steven Spielberg, dirige Joe Johnston.
Ha retornado el paleontólogo que componía Sam Neill en la primera y por momentos asombrosa Jurassic Park –especialmente por sus efectos visuales– que dirigió Steven Spielberg con ese sentido y espíritu aventurero que de alguna manera ya se rastreaba en anteriores sagas como la de Indiana Jones .
Jurassic Park III, dirigida por Joe Johnston, parece otorgarle un digno cierre a esta saga de los dinosaurios y los velocirraptores que en algún momento fueron gestados por vías científicas y actualmente siguen reproduciéndose en una recóndita isla cerca de Costa Rica.
Hasta allí será tentado el paleontólogo y su ayudante (Alessandro Nivola) por un matrimonio (el inmenso William H. Macy y la ascendente Téa Leoni) en principio en calidad de guía por la temible «zona B» de la isla (la que no poseía ningún tipo de protección en caso de ataque de los citados animales) y finalmente como el individuo indicado para ayudar a la preocupada pareja en la búsqueda de su hijo adolescente.
Todo funciona a partir de ese argumento: averiguar si el chico, que se había ido de vacaciones, pudo sobrevivir. Eric, en ocho semanas, ha logrado montar un sistema de supervivencia que sorprenderá al personaje de Sam Neill, a sus padres y al resto de la troupe, que ya está huyendo entre praderas y ensenadas, del mortal ataque de los velocirraptores. El filme posee una intensidad arrolladora, golpes de efecto a la manera clásica del género de terror para mantener en vilo a los espectadores, especialmente a los adolescentes, y una narración que entrecruza el humor, la impotencia y lo terrible en el enfrentamiento infatigable que mantiene el grupo con esos animales tremendos (en el caso de los velocirraptores, la teoría de que actuaban en grupo y se comunicaban entre ellos mediante sus propios sonidos, será comprobada para gratificación del paleontólogo), aunque el happy end sellará una historia que se va adivinando a medida que transcurre el metraje.
Hay un fantástico trabajo de los técnicos, una vez más, en la construcción de los efectos sonoros y visuales y por supuesto un rendimiento actoral más que comprometido, donde sobresalen las figuras de William H. Macy y Sam Neill. El cineasta Joe Johnston, apadrinado por Steven Spielberg cumple con la misión de fundar una de matiné con un espíritu aventurero que llega a disfrutarse. Puede verse. *
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