En el tiempo de las hogueras
Contemporáneamente, hemos asistido absortos a los genocidios perpetrados por traidores uniformados, que no repararon en medios –aun los más deleznables– para custodiar y salvaguardar los privilegios de los cipayos civiles que les auspiciaron.
Aunque los crímenes de quienes se amparan en el anonimato aún permanecen sin castigo por la aparentemente infranqueable barrera de la impunidad, la memoria colectiva no olvida y los condena. Sin ánimo revanchista, el cuerpo social demanda justicia y reparación para los familiares de las víctimas devoradas por la pesadilla autoritaria.
Sin embargo, aunque los investigadores identifiquen al siglo XX como el más violento de todos los tiempos, la historia es ciertamente pródiga en abundantes períodos oscuros.
En la Edad Media, que habitualmente asociamos como un ominoso tiempo de crisis, estancamiento, violencia, dogmatismo y desconcierto, la Iglesia se transformó en juez, jurado y ejecutor. «En el tiempo de las hogueras», la novela histórica de la escritora francesa Jeanne Kalogridis, propone transitar retrospectivamente los territorios del pasado, para explorar tiempos de demencia, delirio y barbarie.
La autora narra una historia ambientada en la Francia del siglo XIV, durante el papado de Inocencio VI. Por entonces, la teocracia dominaba autoritariamente los resortes del poder y sometía al pueblo a sus aviesos propósitos, mediante el arma infalible de la ignorancia.
Mientras la Europa de los fortificados castillos feudales vivía tiempos de turbulencia, confrontación y fanatismo, la peste barría poblados enteros. El paisaje era de muerte y desolación.
La pluma de Jeanne Kalogridis se pasea por esos estremecedores escenarios, para explorar osadamente los laberintos de la condición humana en situación límite. El libro narra la historia de Michel, un escriba dominico aún no ordenado como sacerdote, cuya misión es acompañar a los inquisidores durante los violentos interrogatorios que se realizaban a los «herejes» acusados de desafiar el mandato divino.
El joven –que aunque no parece dudar de su fe repudia en silencio los métodos de la Iglesia– deberá afrontar una prueba que podrá modificar el curso de su existencia.
En una oscura, húmeda y nauseabunda celda, la torturada abadesa Marie Françoise aguarda el momento de ser conducida al cadalso donde, en nombre de Dios, deberá arder como una pira humana. Se le acusa, sin pruebas, de haber cometido un acto obsceno que ofendió al Papa.
Quienes la han observado confortar a los leprosos y a las víctimas de la implacable peste, afirman que se trata de una santa. Sin embargo, su magia curandera ha despertado la ira del monstruo que se oculta detrás de hábitos e hieráticas sotanas: el ciego fanatismo dominante.
La autora describe –sin eufemismos– el doble discurso del poder, que amparado en la impunidad que le confiere la ignorancia del colectivo, somete a los cuerpos prometiendo la salvación de las almas en el más allá. La novelista ensaya un discurso audaz e irreverente, para explorar los abismos más profundos de la aberración y la humillación, donde se debatían las víctimas de la llamada santa inquisición.
El personaje de Michel es un paradigma del desconcierto. Mientras en sus vigilias tolera en silencio el horror que le rodea por temor a la condena y hasta la doble moral de sus superiores, en sueños experimenta intensos delirios místicos y fogosos orgasmos con la abadesa a la que venera como una santa.
La infortunada Marie Françoise, en cambio, representa un espíritu libre de toda represión, la espontaneidad y la valentía para enfrentar las consecuencias de sus actos. Aferrada a la fe pagana que mamó desde la cuna y a sus mágicas prácticas, la mujer no renunciará a sus creencias ni a sus convicciones aunque ello le cueste la vida.
La autora construye un impactante friso histórico, que nos instala imaginariamente en los turbulentos escenarios espaciales y temporales de la Edad Media, donde reinan la inquisición, la peste y la ceguera espiritual.
En ese contexto, bucea en la psicología de sus personajes, en una minuciosa y esclarecedora pesquisa, que sumerge al lector en los abismos de la intolerancia, la mesiánica demencia y la barbarie. Aunque el extenso relato retrata un tiempo de violencia, tragedia colectiva y cerril oscurantismo, rescata igualmente al amor como camino hacia la salvación y la emancipación. *
(Editorial Plaza y Janés)
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