JOSE CARBAJAL Y SUS CANCIONES EN LA REPUBLICA

Repaso junto a El Sabalero

Se trata del segundo volumen de una colección que integra a Ruben Rada, Pepe Guerra, Braulio López, Alfredo Zitarrosa y a El Sabalero acompañados por otros cantautores (Canario Luna, Manuel Capella, Carlos Vidal, Cacho Labandera, Grupo Vocal Universo, Araca la Cana) murgas y comparsas lubolas.

El Sabalero

Cuando José Carbajal se manda bajo los chorros de luz de un escenario, ya su propio equipaje anímico, su carisma irreprochable y el volumen de su personalidad lo declaran como un artista de los que acusan perdurabilidad y recorren esa zona poco transitada de los imprescindibles.

Por lo tanto es por excelencia un cantautor narrativo –en el sentido de relatar historias–, un comunicador irremediable que en sus canciones hace pesar tanto la aldea como el mundo: la mirada en vigilia y del que sabe y se sabe; la mirada en proyección desde esos intensos, a veces desgarradores adentros que se entrecruzan con los afueras de la cotidianeidad. Por su evidente dimensión artística Carbajal sigue manteniendo esa devoción privilegiada que le dispara el público El que lo ha venido escuchando desde que arrimó a la perdurabilidad mapas de identidad profunda como «Chiquillada» y otras tantas canciones que ya están en la memoria emotiva.

Carbajal tiene el mérito superior del que cuenta, canta y encanta. Es un artista mayor, o sea un imprescindible y en consecuencia su obra posee la mejor de las condenas: la de haberse vuelto perdurable. Siempre se vuelve al pago… aunque más no sea con la imaginación.

El universo de El Sabalero es su pago: una familia de árboles, hombres, mujeres, gallinas, vacas, chiquilines, perros, tucu-tucus, bicicletas, arenales, cielo limpio y mucho amor. A él recurre una y otra vez, tiene el secreto de su pueblo y la magia de transmitirlo. Juglar incuestionado, sus versos y melodías transitan las generaciones y los rincones más disímiles, desde el rancho de chapa de zinc, hasta los rascacielos. Es decir que el narrador de Juan Lacaze devenido universal, nunca se pone en personaje ni tampoco representa la cultura del simulacro, sino todo lo contrario: en su mazo de barajas, siempre viene el grito del vale cuatro con el dos de la muestra saliendo demoledoramente de su garganta. Hoy entonces, LA REPUBLICA ofrece varias decenas de miles de discos de este creador, canciones que podrán ser escuchadas en cada hogar y que además, servirá para que las radioemisoras dispongan de este valioso material en sus discotecas, material que debería tener mayor presencia en el dial uruguayo. *

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