Haciendo camino al andar
En plena época de recesión Daniel Drexler logró algo muy difícil para cualquier músico nacional: la concreción de una gira que lo llevó por casi todo el país presentando su segundo disco Full Time, editado por el sello Ayuí.
La propuesta se armó junto a gestores culturales de distintas ciudades del Interior que sirvieron para preparar el camino. «Lo primero que aprendés» –dice el músico– «es que no hay que ir al Interior pensando que la gente te va a estar esperando. Es un error pensar que como no hay nada para ver, van a correr a verte a vos. En una ciudad como Paysandú, por ejemplo, todo está más focalizado hacia Buenos Aires que hacia Montevideo. Las cosas en cualquier sistema cultural funcionan mejor desde el centro hacia los radios y, partiendo de Montevideo no estás yendo desde el centro, sino de un radio hacia otro. Llegás a una ciudad a presentar un segundo disco y la gente no sabe quién sos. El trabajo es mayor de lo que uno piensa, no alcanza con mandar comunicados de prensa».
—¿Como fue la experiencia?
–Fue muy interesante y una gran enseñanza. Como decía, lo más importante es comprobar que, a pesar de que es el mismo país, que todo está cercano y no hay accidentes geográficos, ni diferencias lingüísticas o étnicas, hay que tener en cuenta que el radio de influencia de Montevideo no pasa más de cien kilómetros. Más allá de eso, la parte que mira hacia Brasil está enganchada a Rede Globo y la que mira hacia Argentina sólo ve la televisión de Buenos Aires.
—¿Como definirías tu música?
–Me cuesta mucho definirla. No sé si esa indefinición se da por inmadurez o si mi propuesta es hacer música que tiene varias facetas diferentes. A mí me interesa mucho el trazado de puentes entre diferentes lenguajes. En este disco convive el mundo de la murga con la electrónica, con el candombe beat y con el folclore.
—¿Hasta donde llegás en el armado de las canciones?, ¿pensás en los arreglos en el momento de componer?
–Es variable. Según como produzcas la canción, ésta va a tener un potencial en más o en menos. En este disco tuve más participación en definir el escenario sonoro de cada canción.
–¿Con las nuevas tecnologías, no se está modificando el rol del cantautor?
–La computación produjo una revolución muy grande en todos los aspectos de la vida y la música no escapa a eso. Creo que aún no somos conscientes de esa revolución porque la estamos viviendo en tiempo real. Con una perspectiva histórica va a ser un cambio tan grande como el invento de la electricidad.
—¿Pesa en algo en tu carrera de músico el hecho de ser hermano de Jorge Drexler?
–El hecho de ser hermano de Jorge, para afuera, me abre y me cierra puertas. Si sumo creo que da cero. Pero después está el otro aspecto, el de la relación que tengo con él y también con mi otro hermano Diego, que también es músico (es integrante de la banda Cursi). Eso es muy enriquecedor. Es una mesa de trabajo, donde se tiran ideas que nos influyen mutuamente.
—¿Qué viene ahora?
–Después de hacer esta gira, que fue muy importante, el próximo paso es intentar cruzar a Buenos Aires, cosa que ya he hecho pero en lugares muy chicos y, a Rio Grande do Sul. El gran dilema del músico uruguayo es que estamos en un país cuya capital cultural está enfrente. Nos es muy difícil llegar a Buenos Aires, pero al mismo tiempo, si no estás ahí no tenés difusión en tu país. *
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