El techo pop de la Oreiro
Hay sobre todo atrevimiento en lo que se propone alguien como Natalia Oreiro. Una manera de encarar un proyecto y darle rienda suelta hasta que golpee en el público, alcance taquillas impresionantes en el Río de la Plata y en el continente europeo. Popularidad no es un equivalente de calidad, que quede designado como regla.
Si se la quiere ver como una diva dentro de la canción pop latina, el asunto tiende a tener resbalones un poco peligrosos. La Oreiro no da la talla como diva, aunque seguramente quisiera serlo.
En el escenario del Conrad, donde ocurrió su más reciente show, hay una puesta profesional, que incluye una banda aplicada sobre la que se apoya y sostiene a la Betty Page del siglo 21 y muy poco más. No deben buscarse, por tanto, otros flancos que puedan advertirse como generadores de un modelo. La Oreiro no es un modelo, sino una moda.
Su performance se vio favorecida por el apoyo de un público subido de fervor y porque la cantante logra disparar un aura carismática en sus desplazamientos escénicos.
Oreiro ha crecido: en directo logra potenciarse, ser más lanzada, mucho más comunicativa y eso le permite seguir ganando la partida de antemano. El público sabía milimétricamente con lo que iba a toparse y lo disfrutó a full. Pero no seamos desmesurados: Oreiro alcanzó su techo, y habrá que ver entonces, por encima de la taquilla, el rumbo a tomar. Ella tiene la palabra. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad