Extraños en Memphis
Con doce años de atraso –pero igualmente bienvenido– llega este Jarmusch fermental, el mismo de «Extraños en el paraíso», «Una noche en la tierra» y «El camino del samurai».
Un filme poblado de criaturas peculiares cuyos destinos entrecruzados devienen en una telaraña argumental ampliamente disfrutable para los seguidores del cineasta. Neófitos, abstenerse.
Jarmusch ya había filmado Extraños en el paraíso y Bajo el peso de la ley cuando se embarcó en esta extraña historia sobre diversos personajes que aterrizan en la ciudad de Elvis mientras otros la abandonan o –simplemente– residen en ella. En principio todo impresiona como fortuito y sin mayor sentido pero Jarmusch se las ingenia, mediante un montaje de relojería, para que cada pieza ocupe su espacio dentro de un esquema narrativo nada clásico.
Estos destinos entrecruzados movilizan cierta fauna que incluye una pareja de japoneses fanáticos del «King» Presley, un novio despechado (y desempleado) que descarga su furia en una licorería y una viuda italiana relacionada brevemente con otra mujer que ha decidido rehacer su vida e irse de esta especie de zona fantasma. Con todo este abanico de situaciones, el director del atípico western Dead Man (no estrenado en nuestro país), rompe formatos habituales y se interna en una región de tiempos morosos con pausas casi exasperantes y guiñadas cómplices para entendidos.
A pesar de un desfile multiracial por donde pasan europeos, asiáticos, afroamericanos y algún estadounidense espectral, (aparte del duende de Elvis Presley), el filme no maneja –necesariamente– connotaciones étnicas a subrayar. En cierta medida todos son extraños en el paraíso de Memphis y sus anécdotas no alcanzan dimensión trágica sino una patética inercia que se estaciona a ras del suelo. Jarmusch parece jugar con la engañosa normalidad, descubierta en pantalla solamente para el espectador, mientras sus personajes ignoran las idas y venidas de un destino lúdico. Como en un sueño desdibujado, donde la ciudad alcanza cierta categoría de personaje y no se queda en simple telón de fondo, estos seres deambulan por zonas claroscuras, (dotadas de singular belleza gracias a una fotografía deslumbrante), sin mayores explicaciones por sus estados de conducta.
No hay, en realidad, mucho más. Un tren que parte, una mujer que corre con su maleta por el aeropuerto y unos fugitivos que huyen de sirenas policíacas quizás representen las nuevas desembocaduras por las que continuarán dichas historias. Es probable que alguno de ellos también se hayan tomado su taxi en Una noche en la tierra. Los fanáticos de Jim están de parabienes. *
Mistery Train. (Estados Unidos; 1989). Escrita y dirigida por Jim Jarmusch. Producción: Kunijo Hirata, Hidekai Suda y Jim Stark; Montaje: Melody London; Música: John Lurie; Fotografía: Robby Muller. Con Masathoshi Nagase, Youki Kudoh, Jay Hawkins, Nicoletta Braschi, Steve Buscemi, Rick Aviles, Joe Strumer, Elizabeth Bracco y Sy Richardson.
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