No estaba en su mejor noche. la Reina de la salsa, como se la denomina, evidentemente sigue trabajando a partir de su espléndida e inobjetable voz –vaya matices, texturas y coloraciones– y de construcciones cancionÃsticas movedizas, muy movedizas y con mucho swing.
Por supuesto que Celia Cruz en Mi vida es cantar sermonea a las damas que ingenuamente no se han percatado de que sus esposos las enganan o atreverse a un tono más confesional y personal. O remarcar su dicha de haber sido elegida o en todo caso poseer ese don –y efectivamente lo tiene– que la sitúa en un lugar de privilegio.
Pero también está su canción dedicada a su lejana Cuba, y aquà el asunto ya se ha vuelto obsesivo, ya que para la cultura gusana la figura de Fidel Castro supone ser los males de este mundo. Y cansa, ya cansa demasiado.
Mi vida es cantar es un disco correcto, con trazos de buena música y swing salsero.
El disco contiene el superhit “La vida es un carnaval”, elaborado al mejor estilo facilongo que marca la estética de Miami y sus vulgares latinajos.
Lo único que falta es que la Celia grabe en alguna oportunidad con Ricky Martin y, bueno, cerrá y vamos.
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