LA SERIE DE COMICS ELSEWORLDS

Fuera de la continuidad

Los superhéroes son personajes muy particulares.

Pueden ser tan sencillos y planos como una hoja de papel, y a la vez complejos como el rompecabezas más difícil de solucionar. Todo depende del autor que tome al personaje, su visión del mismo y del universo en el que éste se mueve.

Pero debe existir (de hecho existe) una norma, una regla única que rija a ese autor. Un reglamento que le explique al creativo cómo utilizar a ese personaje: Batman hace esto por esto otro. Superman nunca haría algo así.

Por eso en los universos de superhéroes cada acción conlleva una reacción. Cada hecho que algún autor haga suceder en una historieta será así de allí en adelante. Si, por ejemplo, se le ocurre a algún guionista quebrarle un brazo a Jimmy Olsen en un accidente, en los siguientes meses en todas las revistas de Superman que aparezca este personaje, llevará su brazo roto en un cabestrillo.

Como es de imaginarse, jugar con estas reglas puede llegar a ser molesto. Quién sabe cuántas buenas historias deben olvidarse para regirse por la
sacrosanta continuidad. Pero siempre hay solución para todo.

Así fue que nacieron los Elseworlds (Otros Mundos), un concepto innovador en el mundo del comic. Allí se plantean situaciones paralelas, mundos diferentes, donde los autores pueden realizar lo que quieran con los personajes, trasladándolos a las historias y lugares que deseen.

Se puede considerar que el primer Elseworld dentro de la DC Cómics, fue The Dark Night Returns, allá por 1986, una historia que nos presentaba a un Batman de cincuenta y cinco años, retirado, que debía volver a la acción a vivir su última gran aventura. La autoría de esa historieta fue de Frank Miller, uno de los grandes talentos del cómic norteamericano.

Fue como si se abriera un grifo. Surgieron decenas de Elseworlds, todos los autores tenían historias para contar, y fue así que los dos personajes emblemáticos de la DC Cómics, Batman y Superman, se transportaron a diferentes mundos y vivieron miles de situaciones.

En Gotham, Luz de Gas se transporta a Batman a la era victoriana, donde enfrenta a Jack el Destripador (este Batman vivió luego otra historia, Amo del Futuro, dibujada por el gran talento uruguayo Eduardo Barreto).

En Balas Ardientes (también dibujada por Barreto) se juega con la idea de que Superman nunca fue recogido por los Kent, sino que fue encontrado en Ciudad Gótica y criado por Thomas y Marta Wayne. Eventualmente, Superman viviría la vida de Batman. En El Taller del Diablo, Batman hace equipo con Harry Houdini para enfrentar a un terrible asesino. En Kal, Superman cae en la Edad Media y se convierte en un caballero.

Como se ve ideas variadas, y aun hay más: Batman enfrentando a Drácula, Superman en la guerra de Secesión, y un largo y variado etcétera de ideas y
conceptos.

Acaba de llegar Montevideo una de las últimas realizaciones bajo este criterio: El Clavo. La premisa esta vez es ¿qué pasaría si Superman nunca se hubiera convertido en Superhéroe? La historia es protagonizada por La Liga de la Justicia (los Superamigos en los dibujos animados) y guionada y dibujada por el británico Alan Davis. Es un buen ejemplo de lo que puede llegar a rendir la idea. *

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