Siguen las confusiones con los pronombres
JUAN MENDIETA
El intendente de Durazno conmovió a la opinión pública con su desprendido gesto de prescindir de parte de su estipendio para repartirlo entre los funcionarios más sumergidos de la comuna duraznense.
En declaraciones a la prensa, dijo Carmelo Vidalín: «Es muy fácil pedirle a los demás y olvidarse de pedirse a uno mismo». Inobjetable razonamiento. Lo que no resulta tan acertado es el barbarismo que comete el intendente y que con altísima frecuencia se presenta en los mensajes orales y escritos de los hispanohablantes.
Me refiero al dativo de tercera persona del plural que, cuando precede al complemento indirecto, se le quita erróneamente la ese final. Parece a todas luces evidente que si es a los demás (un indubitable plural) a quienes se pide algo, habría que decir y escribir pedirles y no pedirle.
Ya en otras ocasiones me había ocupado del tema pero parece evidente que fue en vano. Es así que oímos (y leemos) enunciados tales como Le dije a los compañeros que no se preocuparan, No le compres más coca a los chiquilines, cuando lo que corresponde es Les dije a los compañeros… y No les compres más coca a los chiquilines. Curiosamente este fenómeno no ocurre cuando el complemento directo ya ha sido expresado: Los chiquilines están contentos porque les compré coca, o Los compañeros están tranquilos porque les dije que no se preocuparan. Pero cuando el pronombre va antes –lo que se llama dativo de interés porque en rigor es innecesario–, no falla: le sacamos la marca del plural. Fíjese si no, en el entrañable Líber Falco cuando nos dice Fuera locura pero hoy lo haría (…) correr por los pretiles/ decirle a todos que los quiero mucho/ gritarles que los quiero. Cuando lo antepone al complemento directo (a todos), pone, erróneamente, el pronombre en singular; y cuando va después, está en plural, como corresponde. ¡Qué cosa rara!, ¿no?
–Pa mí lo raro es eso de andar corriendo por los pretiles con una botella de coca cola pa los gurises. Yo corro por los pretiles después de haberme tomado unos cuantos tintos…
–¡Qué lo parió! *
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