El rock y sus diversas propuestas
Hay una sensación de diversidad y de que, de alguna manera ya en el 2000, la cultura rock sigue vivita y coleando, lo que cambia son sólo las formas y no el contenido: los temas, ya ha sido anotado en tantas oportunidades, siguen siendo los mismos. Y por supuesto sigue siendo rocanrol.
The Cure volvió o regresó a su perfil dark (oscuro), sitio donde se mueve con extrema sagacidad.
De hecho el mejor tramo de su vasta obra posee esa inflexión en la actitud y en los materiales ejecutados.
Su nuevo disco se denomina Bloodflowers, y aunque aquella estética de la sofocación aparece casi como insignia y no barnizando absolutamente todas las canciones, no obstante el genio de Robert Smith y los suyos rezuma talento y persiste en perdurar, algo que ya tienen asegurado a partir de labores discográficas anteriores. Bloodflowers, según anunciaron, es la despedida de los Cure: merecen escucharse entonces estos últimos tracks, este modo, esta sensibilidad que los colocó alguna vez en el podio de la grandeza.
Los británicos Oasis finalmente publicaron Standing on the shoulder of giants, que posee un touch existencialista. Líderes del llamado brit pop, los hermanitos Liam y Noel Gallaher se empeñan en construir canciones aparentemente simples, aunque el veneno va por dentro, diría Joaquín Sabina.
Estos muchachones neobeatles suenan de maravilla, aunque no sea este su mejor compacto.
Hay buenos textos, mejores voces, guitarras por momentos ácidas, pero la estilística de la banda no ofrece mayores novedades.
Los chicos están bien, y dicen presente con absoluta y aplicada corrección.
La folk-singer Tracy Chapman retornó al ruedo con la edición de su compacto Telling stories después de un lustro de silencio. Los materiales nuevamente apuestan a la elaboración de textos de cierta emulsión poética que transcurre de una lógica confesional a las miradas panorámicas de una realidad a la que busca ponerla en tela de juicio.
Nada ha cambiado demasiado en Tracy Chapman: voz espléndida, textos ajustados, potencialidad para redondeo de un disco que no brilla pero que tampoco desentona en ningún momento.
Casi treinta años de trayectoria musical, los miembros de AC/DC ya son toda una institución guste o no. El nuevo compacto se denomina Astiff Upper Lip, donde las guitarras son el sello distintivo de este rock duro, realmente consistente y por momentos avasallante en su intensidad.
Si uno de sus integrantes llegó a quejarse públicamente por la acusación de que siempre sonaban igual, de todos modos hay una trayectoria –con altibajos, por cierto– que los autoriza a trabajar en base a variaciones, logrando así momentos inspirados que los fans van a disfrutar a full.
Estos australianos saben lo que hacen después de casi veinte discos editados, y Stiff upper lip y su sonoridad –dentro del subgénero que practican– son una forma de la fidelidad y la vigencia.
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