Carnaval, música y la moda de Gladys T.
De la propuesta divertida y celebratoria del Carnaval con la presencia de una scola do samba incluyendo sus correspondientes bailarinas brasileñas con toda su carga de movimientos sensuales, el Hotel San Rafael transcurrió más tarde al universo de la moda a partir de los elegantes y hasta finísimos atuendos o prendas de la diseñadora uruguaya Gladys-T. Lo cierto es que el complejo hotelero cerró su temporada estival 2000 con la articulación de dos espectáculos disímiles entre sí, pero que tuvieron un punto de reunión: el profesionalismo y el rigor expuestos en cada una de las manifestaciones anotadas.
La cena –show bailable en honor al Rey Momo– logró una inevitable alta intensidad: el paso de la Scola do Samba con el plus de espectaculares bailarinas brasileñas con sus atuendos de Carnaval fueron la sal y pimienta para que todo el mundo se lanzara a la pista y disfrutara a full.
El desfile de Gladys-T, con asistencia masiva como el primer evento ya descrito, cerró formidablemente la temporada estival puntaesteña en materia de espectáculos: desde el arranque con la intervención del estupendo guitarrista Eduardo Useta (el ex integrante de Totem y de tantas experiencias musicales), pasando por este desfile donde todo lo recaudado –a través de bonos colaboradores– fue a parar generosamente a la institución Cunas Uruguayas, la cual viene trabajando persistentemente por el bienestar de los más pequeños.
Lo cierto es que el desfile tuvo dinámica, sincronía, esbeltez con el paso de modelos brasileñas y uruguayas: hubo alusiones al Carnaval cuando lucieron en sus rostros máscaras al estilo veneciano y, por supuesto, en un clima new age Gladys-T fue exponiendo su variada concepción estética y estilística para la mujer con vistas a 2000: una mujer que puede tan clásica como algo osada, pero decidida a enfrentarlo absolutamente todo, si es que se permite practicar una lectura.
El show colocó por segunda vez a Useta en escena para interpretar clásicos brasileños y al jovencísimo Aldo Cicchini apenas 12 años, avanzar sobre su violín para otorgar el broche de oro y envolver con su música el paso de las novias.
Fue un espectáculo por momentos sugestivo, siempre insinuante y perfecto en todo su diseño y desarrollo.
Hacia el final se entregaron premios ante un auditorio que había vivido una
jornada extraordinaria y asimismo el Hotel San Rafael eligió su Reina de Carnaval: Juliana, una hermosa brasileña que dejó sin aliento a todos los presentes.
Muy bueno todo.
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