Solamente para fans
Todo parece una inmensa operación de marketing en torno a la desafortunada muerte del cantante cordobés Rodrigo.
Al cumplirse un año de su fatalidad irrumpe este filme de un Juan Pablo Lapace denominado Rodrigo, la película, lanzado en Buenos Aires en 125 salas simultáneas, un hecho inédito dentro del universo de distribución de películas en la vecina orilla con lo que se marca, evidentemente, un perfil netamente comercial.
El resto es prácticamente hojarasca: con un guión mínimo donde una adolescente encarnada por Agustina Cherri es admiradora del «Potro» Rodrigo y, por ello, tiene conflictos con su novio y con su familia.
De alguna manera todo el asunto parece evocar a Peperina, aquel filme donde Andrea Del Boca interpretaba a una ‘groupie’ que seguía por todas partes a Charly García y a su banda Seru Giran: en este caso es el personaje de la Cherri que persigue a Rodrigo por todas partes, llega a tener contacto con él y poco a poco va asentándose en factible proyecto de vida personal.
No hay mucho más. O sí. El material de archivo es realmente profuso y Rodrigo aparece resucitado en diversos shows, algo que también incluye en la trama a su madre Beatriz Olave. El tono existencial que se quiere manejar alrededor de la peripecia del personaje de la Cherri es realmente harto previsible. Lo cierto es que Rodrigo, la película no ofrece novedades en un sentido estrictamente cinematográfico. Lamentablemente su desafortunada muerte sigue siendo negocios para otros. Pero si hablamos de cine, en fin, mejor no hablar de ciertas cosas como decía el inolvidable Luca Prodan.
Lo del título: solamente para fans.
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