Bob Dylan cumple 60 años

La lluvia sigue cayendo

Es cierto, Dylan no es lindo, no baila, no baja de una nave espacial en sus conciertos y su música no es precisamente feliz. No es menos cierto que es el responsable de los hits de varios grupos clave de los sesenta («Blowing in the wind» por The Mamas and the Papas, «Mr Tambourine Man» por The Bryds) y que sus canciones han sido una influencia clave en músicos tan dispares como Eddie Brickell (que versionó «A hard rain» para la banda de sonido de Nacido en 4 de julio) y los Red Hot Chili Peppers (que hicieron una extraña versión de «Subterranean Homesick Blues» en su disco Mothers Milk), sin contar la docena larga de cantautores contemporáneos (Beck y Beth Orton por mencionar a dos de los más recientes) que pueden señalarlo como la presencia más fuerte en su propia música.

Del folk al rock

Dylan nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth, Minnesota, bajo el nombre Robert Allen Zimmerman, y se crió en el pueblo minero de Hibbing, en ese mismo estado.

De acuerdo con entrevistas que diera en la década de 1980, Dylan tuvo una infancia y adolescencia bastante normales, situación que cambió bastante luego de ingresar en la Universidad de Minnesota, donde hizo sus primeros recitales (en la cafetería del centro de estudios) y se cambió el nombre de Zimmerman al de Dylan, aludiendo al poeta Dylan Thomas.

En marzo de 1962 lanzó su primer álbum, titulado simplemente Bob Dylan, grabado para el sello Columbia, tras haber sido rechazado por otras disqueras de Nueva York, ciudad donde pasó a residir. En 1963 editó The Freewhleelin»Bob Dylan y en 1964 The times they are a-changin» y Another side of Bob Dylan. De esa primera época son temas como «Masters of War», «The times they are a-changin» y «Chimes of Freedom» entre otras.

A fines de 1965, Dylan realizó un viraje hacia sonidos más rockeros en sus discos Bringing it back home y, muy especialmente, en Highway 61 revisited, con canciones como «Like a Rolling Stone», «Just Like a Woman» y «Lay Lady Lay». Ese giro fue visto como una traición por buena parte de sus seguidores, quienes llegaron a abuchearlo durante su primera actuación con instrumentos eléctricos, ese mismo año.

Después del sueño hippie

Desde comienzos a mediados de la década del setenta Dylan editó seis discos, entre ellos una antología de su propia obra en dos volúmenes. Esos trabajos no fueron totalmente del agrado de sus seguidores, que todavía no habían comprendido que Dylan era un artista en constante cambio.

Sin embargo, 1975 trajo un gran disco como Blood on the tracks, un álbum afectivamente complejo y musicalmente rico, producido tras su separación de Sara Lownders, con quien tuvo cuatro hijos (más la primera hija de Sara, a quien adoptó).

En los años 80 y buena parte de los noventa sus ventas cayeron, pero terminó por recuperarse con Time out of mind (1997), que le valió tres premios Grammy.

Durante ese largo período, Dylan ha contado con los mejores músicos del momento como instrumentistas en sus discos. Guitarristas como Mark Knopfler y Slash (Guns n’ Roses), productores como Daniel Lanois y Don Was, los punkies Paul Simonon (The Clash), Steve Jones (Sex Pistols), todos se han peleado por tocar con Dylan aunque sus discos estaban lejos de ser grandes vendedores dentro de la música pop.

Rastros

Sin embargo, las marcas de Dylan en la música popular actual son reconocidas con generosidad por gente de la talla de Lou Reed o Bruce Springsteen. «Todos le deben algo a Bob Dylan», señalaba recientemente este último, «todos, desde cantantes de hip-hop, pasando por Marvin Gaye hasta «Anarchy in the UK» de los Sex Pistols, tienen algo de sus raíces en Dylan».

Para Lou Reed, Dylan es el «primer punk» y para el compositor Willie Nelson, una suerte de «cowboy poeta».

En marzo pasado, Dylan volvió a saltar a las primeras planas al ganar su primer Oscar a por «Things Have Changed», compuesto para la película Wonder Boys.

Pese a todo el ruido que levanta su nombre (y su cumpleaños número 60) Dylan rechaza el rol de mito musical: «Para mí, las palabras ícono o leyenda no son más que sinónimos corteses para un dañino ‘ya fue'», dijo hace poco tiempo en una entrevista.

Y es probable que realmente el hombre se lo tome así, bastaba ver su cara arrugada y su mirada escéptica y confusa cuando recibiera el Oscar para entender que las cosas pueden haber cambiado pero el tipo no.

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