Arte
Inventar y Construir: Arden Quin
Las obras aparecen con perfecta precisión, captan la misma estética del artista, concreta y enigmática.
Escrito por: Ionit Behar (*) |
“Ni expresión (primitivismo), ni representación (realismo), ni simbolismo (decadencia). INVENCIÓN. De cualquier cosa, de cualquier acción, forma, mito, por mero juego, por mero sentido de creación: eternidad. FUNCIÓN.” 1 (Carmelo Arden Quin)
Numerosas obras del recientemente fallecido artista e intelectual Carmelo Arden Quin (Rivera 1913 – París 2010) se reúnen en la primera exposición individual en Montevideo llamada Carmelo Arden Quin La Vanguardia Rioplatense en el Centro Cultural de España, curada por Nelson Di Maggio, autor, a su vez, del catálogo. Esta muestra incluye obras del artista fechadas en diferentes épocas, muchas de ellas hasta ahora desconocidas, procedentes de colecciones privadas. Sin lugar a dudas, es una exibición notable, radiante, que permite conocer o volver a contemplar, animada por una interesante dinámica de colores, formas y sombras, la obra del precursor y realizador de la vanguardia geométrico-constructiva rioplatense.
La presentación de las pinturas y esculturas en el espacio constituye, además de la exhibición de cada uno de los objetos, una instalación que conduce al espectador a experimentar la estética Madí, una corriente artística única fundada principalmente por Arden Quin en 1946, una singular producción de modernidad y vanguardismo con características propias, cuya importancia se recuerda pocas veces. Todas y cada una de las piezas aparecen expuestas con perfecta precisión, captando la misma estética de Arden Quin, concreta y enigmática. El misterio del Madí no proviene solo del enigma de las siglas, sobre cuyo origen son varias suposiciones, sino de la estética del movimiento también. Su propuesta: “Destruyamos lo estático, abandonemos el rectángulo, lancemos piedras donde hay escrito, letras y palabras, imágenes, cantos que hendirán el aire hasta el infinito. ¿Por qué no el poema móvil? Hagamos móvil la pintura, móvil la escultura, móvil la arquitectura, móvil el poema, dialéctico el pensamiento y dancemos el nuevo arte al ritmo de la música de Esteban Eitler.” 2 pronunció Arden Quin en 1945 y transcribe Di Maggio en el catálogo.
Por medio de la revisión de documentos, testimonios, publicaciones y audiovisuales, el curador revela y confirma la nacionalidad uruguaya del artista y su autoría absoluta de los manifiestos Madí, desmitificando otras versiones que hasta hace poco eran las que circulaban. A lo largo de la carrera de Arden Quin, sus obras fueron ejemplo de su pensamiento y lo manifestaron con coherencia, sin rupturas, un arte abstracto (no figurativo) basado en la geometría que le otorga un carácter más lírico y menos rígido al arte concreto. Fue defensor de la invención por encima de cualquier otro valor de toda representación, defensor de formas planas y colores primarios. En la instalación, mediante la combinación de obras de distintas figuras y medidas, es posible apreciar las ideas unificadoras y predominantes de la estética del artista y del movimiento Madí e, incluso, al ver expuestas sus particularidades, es posible diferenciarlo de otras corrientes de arte abstracto. En sus primeros años se notaba la influencia del estilo cubista y luego la del arte abstracto de Wasily Kandinsky y, sobre todo, de quien fuera su amigo, el más cercano Joaquín Torres García; pero luego evolucionó y creó su propio estilo, un estilo que fusiona la ciencia, la geometría y el cinetismo, al arte.
Por ejemplo, en Forma Madí N° 2 (1946) y en Cosmópolis Nro. 2 (1946), así como en tantas otras de sus obras, podemos ver cómo las formas de Arden Quin, a través de la utilización de colores simples, formas poligonales irregulares y marcos que no funcionan como marco, puesto que, incorporado, no contiene la composición sino que forma parte de la misma. Fueron recursos que abrieron la plástica a una libertad mayor, casi absoluta. Aquí no hay oposición entre el interior y el exterior, no existe la delimitación. En el espacio del Centro Cultural de España, las instalaciones imitan esos recortes irregulares de los marcos y de las figuras, como se puede ver en la disposición a-simétrica de las obras que abandonan lo tradicional y lo uniforme por lo sorpredente y lo extraño. También llama la atención un podio de forma de polígono irregular hecho especialmente para la exposición que presenta las esculturas de plástico y acrílico de Arden Quin del 2000, 2004, 2005, entre otras. Es importante también remarcar la iluminación y los efectos que se logran en la instalación. Las luces y las sombras llevan a descubrir en su juego objetos raros; se podría hablar en este caso de nuevas esculturas, las esculturas de Arden Quin en el Centro Cultural de España. “Cada cuadro obedece a la medida áurea (Torres García), los campos de color aparecen encerrados en gruesos trazos negros (Mondrian), la composición diagonal proviene del disidente neoplasticista Van Doesburg, los coplanares remiten los juguetes didácticos, compuestos y recompuestos, torresgarcianos” escribió Di Maggio en el completo catálogo de la exposición diseñado por Alejandro Schmidt.
La exposición reafirma la importancia de Carmelo Arden Quin, un personaje legendario, artista plástico, poeta e intelectual, un compatriota que es uno de los referentes más importantes del arte latinoamericano y de la historia del arte rioplatense. Hasta el 28 de enero se puede visitar en el CCE en Rincón 629, antes de que las obras regresen a una colección privada de Buenos Aires.
1 Carmelo Arden Quin. Primer PreManifiesto (1944), publicado en el n° 1 de Arturo (verano).
2 Carmelo Arden Quien leyó de la Introducción al manifiesto El Móvil en la casa de Pichon-Rivière.
(*) Ionit Behar, uruguaya, nacida en Haifa, en 1986. Realizó sus estudios, bachillerato internacional incluido, en Montevideo, donde también finalizó estudios de Gestión Cultural en la Fundación Banco de Boston. Se licenció en Teoría del Arte en el Programa Multidisciplinario de las Artes de la Universidad de Tel Aviv. Como asistente de curadora de los departamentos de Arte Moderno, África y Judaica, participó en la reapertura del Museo de Israel, Jerusalén, en julio de 2010, cumpliendo tareas de reconocimiento, catalogación y digitalización de piezas pertenecientes a la colección del Museo. Entre sus actividades actuales, se desempeña como asistente de curador y encargada de prensa en la ONG No Longer Empty en Nueva York, una organización alternativa de “arte público” que reanima y recupera espacios vacíos de la ciudad por medio de instalaciones de arte.
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