Culto al refrito

La vejez de los Credence

Los Credence Clearwater Revisited pasaron fugazmente por Punta del Este y otorgaron un espectáculo que acudió a los hits de la legendaria banda que supo comandar alguna vez el ya desvinculado John Fogerty.

Mero culto al refrito y a la peor invitación: en lugar de visitar ese pasado que siembra, se invitó a esa nostalgia melodramática que paraliza. El público, sin embargo, festejó en más de una oportunidad las canciones exhibidas.

Cuando esta versión 2001 de los Credence sin John Fogerty (su alma mater, su rostro y su voz, su insignia creativa) encaró aquel himno de la cultura hippie «¿Quién parará la lluvia?», el público en el Hotel Conrad, el sábado pasado, sintió realmente el primer coletazo emocional. La versión del tema encendió realmente los motores, aun cuando le faltó esa magia que le podía otorgar John Fogerty a todos sus asuntos.

El proyecto Credence Clearwater Revisited poco tiene que ver con una de las estructuras cancionísticas más fecundas y genuinas de la historia del rocanrol: los Credence Clearwatar Revival del cual, en el show culto al peor refrito, se hicieron visibles y jurásicos dos de su integrantes originales como su bajista Stu Cook y el baterista Cosmo Clifford.

Todo emprendimiento de este embalaje apela evidentemente a la memoria emotiva del público y en esos términos fue el desarrolló del concierto: la banda celebrando «covers» para –citando a Luis Alberto Spinetta– la buena memoria. Canciones y más canciones con un cantante y guitarrista llamado John Tristao, una especie de Axl Rose sobrecargado de peso, imitador del timbre de Fogerty, que debería lanzarse por las suyas porque garganta y persistencia las hay, y en todo caso aquí pierde sus mejores energías en tratar de ser un clon sin personalidad.

Así pierde por nocaut, ya que John Fogerty no solamente es alguien irremplazable (imaginar un cantante tratando de suplantar a Mick Jagger), sino que desde su carrera solista y desde discos trascendentes como Centerfield o Blue Swamp Moon contesta con un sonido actualizado y sin perder pie en las raíces o en la estética de «country boy» del Bayou de donde se originó el fuego de los Credence.

En cambio los Clearwater Revisited diseñan en escena un viaje al pasado, a esa noción de pasado o de nostalgia paralizante y absolutamente descartable para los melómanos exigentes. No se trató de una re-visita, sino más bien de una regresión y la sensación de propuesta descartable.

Por más pasión que pusiesen los veteranos combatientes Stu Cook y Cosmo Clifford, además de las filosas intervenciones guitarrísticas de Elliot Easton (un ex The Cars) y de un tecladista anémico que parecía escapado de un fotograma del documental sobre el Festival de Woodstock 1969.

Nada alcanzó para que el show oliese verdaderamente a Credence. En definitiva, fue una aproximación a aquella banda con estatura mítica y un concierto donde no faltaron los clásicos («Suzie Q» y «Midnight Special» o «Down In The Corner», entre tantos otros)

El lector deberá saber que John Fogerty se negó contundentemente a tal reunión y que el asunto llegó a tribunales. Finalmente la dupla de Stu y Cosmo logró apropiarse de parte del nombre original de la agrupación y están rodando por hoteles de todo el mundo haciendo su puñado de dólares. Para ellos parece más que suficiente, aunque el costo musical y artístico sea muy alto.

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