El rey del chiste de salón
Sus familiares confirmaron el deceso a la prensa e informaron que sus restos serán trasladados al cementerio porteño de la Chacarita, donde serán depositados en el panteón de la Asociación Argentina de Actores.
Nacido en Uruguay, hijo de una familia de artistas, Verdaguer, un distinguido humorista que se caracterizó por la seriedad con que contaba los chistes, y por utilizar las figuras de la esposa y la suegra como protagonistas, inició su trayectoria a los 12 años en un circo, donde se destacó como malabarista y violinista.
Años después, ya en Buenos Aires, su desempeño en el teatro de revistas le permitió ganar popularidad en la céntrica avenida Corrientes y luego saltar al cine y a la televisión para su consagración definitiva. Verdaguer intervino en ocho películas. La primera fue Locuras, tiros y mambo, comedia musical de 1951 con los Cinco Grandes del Buen Humor. Seis años después sobresalió como actor dramático en Rosaura a las diez, sobre novela de Marco Denevi, pero enseguida llegaron las comedias La Herencia –en la que participó con Natán Pinzón y el entonces principiante Alberto Olmedo– y Cleopatra era cándida, coprotagonizada con Niní Marshall. Con el humor pasó por innumerables revistas y se mantuvo en televisión diez años seguidos (1960-1970) para proyectarse como uno de los grandes contadores de chistes. Verdaguer estaba protagonizando la obra teatral Masters del humor que ya había dejado Buenos Aires y viajaba por el interior del país. Su última actuación fue en la ciudad bonaerense de San Nicolás. El cómico solía decir que su estilo «de contar el chiste con mucha seriedad podría parecerse al de Buster Keaton». En contraposición, llamaba al estilo de humor actual como «pornográfico», y aseguraba que no sólo no le gustaba, sino que nunca lo había practicado.
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