LIBROS
Desnudo de seguridades
«Desnudo de seguridades», la última obra del fallecido sacerdote Luis Pérez Aguirre, es esta semana el libro que convoca nuestra mayor atención. Los otros tres títulos incluidos en la presente selección proponen un conjunto de ensayos sobre el rol y la transformación del Estado, la reedición de una ya clásica novela de Mario Delgado Aparaín y una divertida aventura destinada a los jóvenes lectores. por Hugo Acevedo
Cuando la humanidad transita los primeros tramos de un tercer milenio cargado de angustia y perplejidades, los discursos de contenido humanista parecen haber ingresado en una crisis terminal. Incluso, la ausencia de espíritu crítico pone en riesgo la propia identidad humana.
Los profetas del desastre, que se empeñan contumazmente en proclamar el fin de la historia y las ideologías, celebran alborozadamente el triunfo del capitalismo como doctrina dominante y afirman que no existe otra alternativa válida que asumir el modelo tal cual es, con todas sus miserias, injusticias y contradicciones.
La globalización barre con las fronteras económicas, políticas y hasta culturales, poniendo en jaque las soberanías nacionales, lo que cuestiona –incluso–hasta la propia legitimidad de las democracias.
Las nefastas consecuencias de un escenario planetario virtualmente devastado por la desesperanza y la incertidumbre son: hambre, miseria, desempleo, precarización laboral y pérdida de la dignidad humana.
Hoy, en un país como nuestro Uruguay, que exhibe más de un 14% de desocupación estadísticamente admitida, es frecuente la humillación de aceptar un trabajo por un salario y condiciones de trabajo paupérrimas, a cambio de la ficticia seguridad de estar empleado.
La desregulación que tanto reclaman los corsarios que detentan el poder para satisfacer sus apetitos y seguir engordando sus cuentas bancarias a costa de la despiadada explotación de los trabajadores se ha tornado una moneda corriente.
Sin embargo, más allá de indicadores económicos de por sí elocuentes y aberrantes cuadros de degradación social, quizás el saldo más inquietante sea la paulatina pérdida de la sensibilidad colectiva y la indiferencia ante el dolor y el infortunio ajeno.
En «Desnudo de seguridades», el recientemente fallecido padre Luis Pérez Aguirre asume un intenso ejercicio crítico en torno a la sociedad contemporánea, apostando a la recuperación de la dignidad y la reelaboración de la utopía como premisa indispensable.
Para articular su discurso, el militante social apela a la metáfora, asociando la realidad con la leyenda tolteca que narra el encuentro entre el cacique Mixcóatl y la joven Chimalman.
El guerrero –que representa el poder, la codicia y el espíritu aventurero– ataca inicialmente a la joven, que le desafía exponiéndose ante él totalmente desnuda como llegó al mundo.
Esta imagen literaria, impregnada de la intransferible magia del mito, constituye un primer acercamiento a la tesis que comienza a desarrollar el autor.
La actitud agresiva del cacique es –claramente– una reacción natural ante la ruptura con lo convencional que representa la joven. La desnudez no tiene aquí ciertamente una connotación sexual ni erótica, sino de espontaneidad, valentía y renovación.
El encuentro es una confrontación de concepciones, entre el modelo autoritario encarnado por la prepotencia y la paz interior asociada a la convicción de la necesidad del cambio.
Pérez Aguirre afirma que «lo esencial pasa por una materialidad desnuda», que está directamente asociada a la corporalidad de la carne. Este concepto –que en nuestra sociedad cerrilmente gastronómica suele estar frecuentemente identificado con la pasión– tiene, sin embargo, otras connotaciones trasladables al escenario social y hasta emocional: la vida, la muerte del pobre, el dolor, el sufrimiento, el hambre y hasta el frío de quienes padecen los rigores de la intemperie.
El ensayista nutre su razonamiento de la propia realidad, cuando describe las calamidades contemporáneas hoy universalizadas por la magia tecnológica de la televisión, cuyas imágenes nos muestran el rostro grotesco de una condición humana devaluada por la injusticia social. El sacerdote Pérez Aguirre alude a la sensibilidad como una cualidad en crisis, concentrando luego su discurso en los siempre amputados derechos de la mujer, como una representación de la desigualdad como estigma social recurrente.
El autor va vertebrando su discurso a través de los territorios de la reflexión, recorriendo los núcleos del pensamiento filosófico que fueron construyendo el sustento ideológico de nuestro modelo de convivencia.
Cuestionando las tesis cartesianas, el ensayista refuta que la razón sea una verdad revelada. Desestima el «cogito, ergo sum» (pienso luego existo), proponiendo en su lugar asumir el «sentio, ergo sum» (siento, luego existo).
Sin ceder a la tentación de impregnar su mensaje de religiosidad, Pérez Aguirre reivindica a la sensibilidad y la espiritualidad, a las que otorga un rango superior a la razón en la articulación de una acción necesariamente transformadora.
Intercalando permanentes alusiones a la leyenda tolteca, «Perico» alude a la violencia en todas sus formas y expresiones, como principal responsable de todas las desventuras humanas.
En este capítulo, Pérez Aguirre no se limita a un mero análisis de la violencia en su acepción universalmente aceptada. Por el contrario, imprime a su pluma un trazo más crítico, al aludir a la violencia económica de la injusticia social, la exclusión, la propiedad privada sacralizada, las despiadadas formas de producción, la concentración de la riqueza y la explotación.
Al analizar lo que considera «violencia educativa encubierta», el autor afirma que las nuevas generaciones son domesticadas e instruidas para acatar, siendo despojadas de todo espíritu crítico y capacidad transformadora.
Tras fustigar ácidamente al fenómeno de la globalización como responsable de la pérdida de valores, Pérez Aguirre propone la reelaboración de paradigmas y la recuperación de las perdidas utopías.
«Desnudo de seguridades» es una intensa apelación a la sensibilidad individual y colectiva, que actúa como disparador de la reflexión. Luis Pérez Aguirre, cuya prematura desaparición física fue una pérdida irreparable, desnuda su alma y su corazón para exorcizarnos contra el fantasma de la indiferencia.
(Editorial Trilce)
Con el Estado en el corazón
Más allá de la discusión sobre el papel del Estado — aunque sin soslayarla– los ensayistas franceses Pierre Calame y André Talmant plantean la necesidad de rehabilitar y renovar la acción pública, como elemento vertebral en el desarrollo de las sociedades modernas.
Sus reflexiones se encaminan a la deconstrucción y reconstrucción de los principios de la acción estatal, proponiendo colocar la responsabilidad compartida en lugar de la división de las responsabilidades, la dicotomía en lugar de la sincronía, las preguntas en lugar de las respuestas y el deber de pertinencia en lugar del deber de obediencia.
Confesando que «llevan el Estado en el corazón», los autores afirman la necesidad de asumir un camino de transformaciones.
Los trabajos de Pedro Narbono, Conrado Ramos, Carmen Midaglia y Costanza Moreira –fruto de la investigación y el trabajo académico– son portadores de una reflexión original, complementaria y en sintonía con lo expuesto por ambos teóricos galos.
(Editorial Trilce)
La balada de Johnny Sosa
La décima reedición de esta novela –que es casi un clásico de la
literatura uruguaya contemporánea– nos permite un gratificante reencuentro con la creación del narrador Mario Delgado Aparaín.
Durante la dictadura, el negro Johnny Sosa, un humilde cantante de blues, es capaz de un acto de coraje inimaginable, que se transformará en un auténtico himno a la dignidad humana.
Delgado Aparaín, que es sin dudas uno de nuestros autores más relevantes, nos propone una aguda observación a la vida cotidiana en tiempos de arbitrariedad y prepotencia, con su complejo entramado de miedos y valentías, obsecuencias y heroísmos.
Esta obra, que ya cumplió catorce años desde su publicación en 1987, mantiene toda su frescura y vigencia.
El escritor demostraba ya, por entonces, un prolijo dominio de los tiempos narrativos, impregnando a su escritura de intensa emotividad pero también de fino humor.
«La balada de Johnny Sosa» es un relato realmente disfrutable, que bien justifica una relectura.
(Editorial Alfaguara)
Misterio en el Cabo Polonio
Ambientada en los paradisíacos entornos naturales del balneario rochense Cabo Polonio, esta aventura destinada a los jóvenes propone un gratificante ejercicio de lectura.
El personaje de este relato concebido por Helen Velando, es Bruno. El chico, obligado a pasar quince días en Cabo Polonio, se percatará que la obligación puede transformarse en una experiencia ciertamente fascinante.
Durante su estadía en la costa, el joven conocerá nuevos amigos, con los que investigará por qué unos extraños quieren robarle un cofre con monedas antiguas y un mapa. Además, descubrirá el amor y, entre inmensas dunas y aguas transparentes, aprenderá a vivir con la misma sencillez de los pobladores del lugar, que naturalmente en su mayoría son pescadores.
Finamente ilustrado, este libro es un nuevo testimonio que en nuestro país se produce buena literatura para el lector más menudo.
Helen Velando, que es actriz y directora teatral, publicó, entre otras obras para niños, «Detectives en el parque Rodó».
(Editorial Alfaguara)
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