La mercantilización arrecia
Por Nelson Di Maggio
El V Encuentro Nacional de Directores de Museos (Centro Cultural MEC, miércoles y jueves), I Encuentro Nacional de Profesionales de Museos (Museo Casa de Gobierno, lunes y martes) y otro menor en Frida (lunes), ponen el acento temático, por arrasadora mayoría, en aspectos de la gestión comercial, empresarial y la relación con el turismo. Es muy loable que se manifiesten esas preocupaciones contables, una tónica adoptada por muchos de los megamuseos americanos y europeos, aunque no todos sucumben a esa marea del neoliberalismo salvaje y «glebalizador». Los ejemplos que provienen de Suiza, un país que sabe de cuentas bancarias, deberían tenerse a la vista y analizar cómo se evita (y se educa) esa riada invasora de insectos felices atraída por lo accesorio (restaurantes y cafeterías, boutiques, librerías, videotecas). Pues lo fundamental (siempre) son el acervo permanente y las exposiciones temporarias, buenos catálogos y guías, información y difusión adecuadas. Sin una sólida columna vertebral de excelencia en obras y accionar con relación a la sociedad, se desmorona todo el aparato museístico. El equilibrio entre los extremos es plausible y beneficioso.
Como siempre, Uruguay actúa con atraso. Un debate en parte superado y que en muchos países ya han llegado a conclusiones paradigmáticas: los vecinos del Mercosur y en el especial el informe sobre financiamiento cultural presentado por el Fondo Nacional de las Artes en Argentina, han estudiado con pluralidad y hasta la exhautividad los caminos cruzados e inéditos entre economía y cultura en sectores privados y públicos, el mecenazgo y la legislación correspondiente. Los museos nacionales no se distinguen por la planificación (a ningún plazo), ni por la calidad de la misma, ni por su capacidad de respuesta a los requerimientos mínimos que merece el público. Falta personal especializado a todos los niveles funcionariales, mientras las designaciones obedecen a criterios insondables. Son problemas urticantes que nadie quiere asumir. Otro tema, que ni se roza, debería ser una reflexión sobre la función y destino de los museos en el siglo XXI, de mayor urgencia, complejidad y pertinencia.
Las actividades comerciales se extienden, y con razón, al duopolio Sotheby´s y Christie´s, las famosas casas de subastas que se reparten el 90% del mercado de arte, que acaban de ser acusadas por un gran jurado federal de Nueva York de conspirar para fijar conjuntamente los precios que cobraban a sus clientes, violando las leyes antimonopolio de Estados Unidos. Todavía no se sabe el efecto que puede producir en las ventas. Los directivos Anthony Tennant y Alfred Taubman tuvieron que dimitir hace un año cuando fueron llevados a tribunales de Justicia. Entre 1993 y 1999 ambas empresas se pusieron de acuerdo para cambiar sus precios y embolsarse 400 millones de dólares en comisiones. La corrupción está por cualquier parte.
Ahora se agregan dos nuevas casas de subastas que entran a competir con las clásicas. Philips, cuyo propietario Bernard Arnault, presidente de LVMH, el grupo de lujo que incluye las marcas Moet & Chandon y Dior, inyectó millones para salir del mercado tradicional y centrarse en los lustrosos dominios del arte. Una segunda es Alice (sigla de Autoridad, Legalidad, Integridad, Credibilidad y Excelencia), creada por Francis Simon, ex director de Sotheby´s, se propone un servicio de ventas más transparente y con menos chanchullos, pues necesita desesperadamente recobrar la atención de los especialistas en el arte y no en las sucias prácticas gerenciales. La otra cara de la belleza.
Las actitudes conservadoras y reaccionarias también se hacen sentir en algunas insospechadas galerías.
En París, Marwan Hoss, tradicional punto de exhibición y difusión de los uruguayos Joaquín Torres García y Carmelo Arden Quin, hospedó en sus salas de París a Jaime Sunico, un joven barcelonés del 63, que realiza retratos al óleo de hombres de un metro por un metro en su mayoría. Aprovechando el auge de la escuela realista inglesa encabezada por Lucien Freud, el nieto del inventor del psicoanálisis, el pintor vivo más cotizado del momento, acompañado por Paula Rego, portuguesa radicada en Londres, entre otros, la galería recurre a figuras de reemplazo que recogen la exitosa entrada en la escena artística internacional del chino Yan Pei-Ming (traído por Harald Szeeman a la IV Bienal de Lyon), una coincidencia asombrosa, aunque tenía la virtud de una sobria paleta. El empaste furioso y colorido de Sunico rebota desde la superficie y, como un nuevo Buffet, hará saltar las cajas registradoras. La pintura como un medio de vida. En contraposición, en la misma capital francesa el Centro Pompidou hizo una nueva presentación de la colección (Xavier Veithan un joven en ascenso) y el instituto de Arte Contemporáneo de Villeurbanne hace una muestra provocativa de Artquitectura Radical.
A nivel provinciano, críticos y curadores nacionales, transitan desde hace un par de años por esta senda de buenos saldos en el bolsillo, sin importarles la calidad o la capacidad de invención. El balance, al recorrer las exposiciones montevideanas de artistas nacionales, no puede ser más desolador, aisladamente interrumpido por alguna personalidad ajena a las fundaciones, empresas y otros apoyos mendicantes.
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