MarLeni de Thea Dorn dirigida por Mariana Percovich

Dos potencias se saludan

La pieza de la joven alemana Thea Dorn (1970) es puesta por Mariana Percovich (Florencio 1997 y 2000 a mejor directora), en traducción de Dieter Schonebohm con Stella Texeira (Leni) y Myriam Gleijer (Marlene) de El Galpón y dirección de arte de Raúl Núñez.

Un poco como aquel otro encuentro imaginario entre Eva Perón y Victoria Ocampo, aquí se junta a dos íconos femeninos alemanes de preguerra en la noche del 5 de mayo de 1992, fecha de la muerte de Dietricht. Leni escala al apartamento de la actriz, para ofrecerle su última gran película.

Hablan de hijos, amores, trabajo, obsesiones y política. Ambas reivindican su lugar en el frente correcto, aunque se revela una admiración mutua. Ambas están viejas, pero el peso de sus pasados las envuelve. «En la vida todo depende del frente en el que una abrió las piernas», sentencia Marlene. «Yo no abrí las piernas en ningún frente. Las únicas patas abiertas fueron las del trípode de mi cámara», responde Leni.

Marlene Dietricht (1901) mostró en 1930 sus largas piernas y su voz ronca en El ángel azul de Josef von Sternberg, interpretando a Lola-Lola, prototipo para todas las posteriores mujeres fatales. Su carrera posterior fue en Hollywood, donde erizó sensibilidades con su sensualidad, sus trajes de hombre y el humo de sus cigarros.

Cuando asume Hitler en 1933, renuncia a volver a Alemania, en 1938 se hizo ciudadana norteamericana y durante la guerra actuó para las tropas de su país adoptivo que peleaban contra las de su país natal. En la posguerra siguió filmando y haciendo giras de recitales. En uno de ellos, en los 60, fue abucheada como traidora en Berlín Oeste.

Leni Riefenstahl (1902) tuvo una breve carrera como actriz y bailarina pero pronto se transformó en directora documentalista. El triunfo de la voluntad (1936), por encargo de Hitler, muestra con bárbara grandeza un congreso del Partido Nacionalsocialista. Sus tomas, precisamente por la calidad de su fotografía y montaje, hasta hoy representan el prototipo del nazismo. Luego filma Olimpia/Los dioses del estadio (1938) sobre los juegos olímpicos de Munich diseñados para exaltar al hombre ario.

Antes había filmado La luz azul (1932) en la que también actúa, como había actuado en El infierno llamado Piz Palu (1929) de Georg W. Pabst. Esta película se proyecta hoy en Cinemateca (Soriano 1227) en un ciclo llamado «La maravillosa y horrible Leni Riefenstahl», programado para coincidir con el estreno teatral. El sábado se proyecta un filme documental de Ray Müller con el nombre del ciclo, hecho en 1993.

El domingo y el lunes van El triunfo de la voluntad y Olimpia, respectivamente. Estas dos películas fueron el prototipo del cine que quería Göring, ministro de Propaganda del Reich, quien a su vez se inspiraba en el cine soviético.

Fue entonces su calidad lo que marcó a Riefenstahl para siempre. Luego de las felicitaciones de fhürer por Olimpia, la cineasta no volvió a trabajar para el régimen. Pero al terminar la guerra fue una de las pocas estigmatizadas por su pasado en una República Federal Alemana que acogió con cargos a miles de ex nazis. Fue detenida y luego confinada a un hospital psiquiátrico, por vencedores que expropiaron los derechos de autor del compositor Ricardo Strauss y no expropiaron a la Krupp ni a la Bayer.

Riefenstahl se dedicó a la fotografía, vivió entre tribus africanas, y hace poco hizo fotografía submarina. Aún vive. Pero el año pasado Jody Foster quiso hacer una película sobre su vida y se hizo un gran vacío en torno al proyecto.

MarLeni se presenta en funciones diarias a las 20 todos los días hasta el domingo 27 de mayo.

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