Mester de Juglaría
Nuevamente Finzi Pasca está acompañado.
En el escenario lo acompaña una actriz, de agradable presencia, Dolores Heredia, que parece mexicana o peruana; en el texto lo auxilian las obras completas de Isabel Allende.
Cada tanto se esboza una historia, que parece siempre la misma, de extraños antepasados, facultades paranormales, evocaciones del pasado siempre presente.
Está también muy presente la diestra iluminación, en el estilo fuegos artificiales, parque de diversiones o árbol de Navidad, a cargo de Marco Finzi Pasca: lluvia, nieve, oblicuas luces azuladas, cielos estrellados, delicadas transparencias, todo sobre un hermoso vestuario en blanco y negro. Está, por supuesto, abrumadoramente protagónico, Daniele Finzi Pasca, con su personaje habitual, el niño-joven, el Peter Pan, la cara pintada a lo clown, la impávida inocencia, sus errores de pronunciación y sus balbuceos –que no creemos accidentales– en suma, sus juglarías –esta vez con abundantes chorros de agua– y sobre todo está su cháchara continua, repleta de admoniciones, prospectos, explicaciones y doctrina, tan monótona como los rezos de los monasterios, tan persistente como un instrumento de riego por aspersión, tan melosa como prepóstera, tan vacía de contenido como pletórica de palabras falsamente poéticas. No puede pedirse a un juglar o a un trovador un argumento, una historia, una trama. No es su arte. Tampoco es teatro; tampoco es. Fuera del fragmento de la autobiografía de Finzi Pasca, o lo que de ella se puede adivinar, fuera del involuntario efecto cómico que el espectáculo produce, un poco por error y de través, no encontramos en Aitestás materia alguna.
Aitestas, de Daniele Finzi Pasca, con Daniele Finzi Pasca y Dolores Heredia. Música de María Bonzanigo, iluminación de Marco Finzi Pasca, dirección de Daniel Finzi Pasca. En Teatro del Círculo.
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