El arte de Graciela Rodríguez
Aquellas son estrellas fugaces. Quizás menos, farolitos de papel, «mucho humo y poca luz». Rodríguez es una superstar. Y dijimos «su obra», porque será la misma, del mismo modo que esta es la de ayer.
Se podrá llamar «Cómo evitar enamorarse de un boludo» o «¡Socorro, hombre a la vista!» o «Todo lo que usted quería saber sobre el sexo y no se animó a preguntar a Graciela». O ad infinitum. Será la misma pieza y la misma actriz; pero no es fácil ser la misma. Ella es, al mismo tiempo, amiga, hasta confidente; pícara, pero no desfachatada; simpática, pero nunca demagógica, aguda, pero no hiriente. Diez puntos por excluir estériles palabrotas: Graciela es uruguaya, no porteña. Canchera, pero no fácil. La mejor piba del barrio.
La tensión mujer hombre es un tema eterno y Graciela se instala en él con la mayor soltura. Seguramente se habrá dicho todo; y las bromas de la pieza, sin sonar a añejas, son, si no del todo conocidas, previsibles; la dificultad, el arte, estará en cómo decirlas. Para triunfar con «Cómo evitar enamorarse de un boludo» hay que tener las cualidades interpretativas de Graciela Rodríguez.
Aparece en escena con un traje largo, de fiesta, levemente ceñido. Es de color bronce, con reflejos metálicos; sólo deja ver la espalda. El peinado sobrio, la cabeza erguida, como dispuesta a la faena. El mensaje de gesto es «Ni informalidad ni extravagancia: el encuentro de un artista con su público debe ser una fiesta». La voz es inconfundible, entre gutural y nasal, pero lo más considerable es el arte con que la emplea. Domina los matices, en particular los repentinos, pero no arbitrarios, cambios de tono, velocidad y volumen que adaptan la expresión, instante a instante, a lo que dice; y Graciela logra el milagro de la comunicación. No abusa de su taumaturgia: cuando termina la pieza la encontramos allí, saludando y despegándose sobriamente del teatro, sin buscar uno más de los innumerables aplausos a telón abierto que había recibido. En su género menor, Graciela es una artista mayor.
COMO EVITAR ENAMORARSE DE UN BOLUDO (Manual de supervivencia para mujeres que aman siempre al hombre equivocado) de Marcelo Puglia, en adaptación teatral de Jorge Denevi, con Graciela Rodríguez, voz en off y dirección de Jorge Denevi. En teatro del Centro Carlos Eugenio Scheck.
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