EL VACIAMIENTO ETICO DE LA PROFESION MEDICA

La medicina como disciplina, es tan antigua como la historia de la humanidad sobre la faz del planeta. Considerada otrora un arte, originalmente se hallaba más cercana a la hechicería y a lo esotérico, que a una disciplina científica.

El médico, como poseedor de un conocimiento destinado a curar, confortar física y espiritualmente y mejorar la calidad de vida del prójimo, ha gozado históricamente de un gran reconocimiento y prestigio social.

Antiguamente y hasta no hace mucho tiempo, era común que médico y paciente establecieran un vínculo incluso afectivo que trascendía a la mera práctica clínica y coadyuvaba a la recuperación integral del enfermo, atendiendo a la parte humana y no focalizándose meramente en la dolencia física.

Sin embargo, en las últimas décadas, con la palpable y dramática pérdida de valores éticos y espirituales de nuestras sociedades globalizadas, la profesión médica ha ido perdiendo su intrínseco componente humanista y alejándose de lo vocacional.

En ese contexto, la ciencia médica ha sido impregnada por un frío y desapasionado mercantilismo, acorde con las hegemónicas reglas del mercado.

Por otra parte, el prestigio que aún hoy rodea a la actividad médica ha llevado, conjuntamente con el debilitamiento de determinados paradigmas sociales, a una suerte de autoentronización por parte de muchos facultativos.

Precisamente de esa pérdida de valores, del envanecimiento de muchos galenos y de la mercantilización del otrora arte de la medicina, trata «El narcisismo en la medicina contemporánea», del médico Alvaro Díaz Berenguer.

El autor se graduó como médico en el año 1984 y como especialista en Medicina Interna en 1988, además de ejercer la docencia en su especialidad en la Universidad de la República.

Asimismo, desde 2006, integra la Comisión Honoraria de Seguridad del Paciente y Prevención del Error Médico del Ministerio de Salud Pública

A pesar de formar parte del gremio médico, el autor se ha ocupado recurrentemente de reflexionar críticamente a propósito del nuevo paradigma en el cual parece basarse buena parte de la medicina actual.

Según Díaz Berenguer, el nuevo enfoque del quehacer médico se aleja dramáticamente del clásico humanismo de otrora. En efecto, la actual tendencia se enfoca en el estudio del paciente desde el punto de vista científico, apuntando únicamente a las manifestaciones físicas de la dolencia y dejando de lado los componentes psicológicos y afectivos.

El facultativo critica duramente la recurrente soberbia en el trato del médico hacia sus estoicos pacientes y la preeminencia que parece tener, cada vez más, el aspecto económico sobre la antigua vocación por ayudar al semejante.

En «El narcisismo en la medicina contemporánea», el doctor Alvaro Díaz Berenguer elabora una breve pero ilustrativa historia de su profesión, analizando las concepciones filosóficas y sociológicas que subyacen detrás de la práctica de tan antigua y noble profesión.

En ese contexto, fustiga ácidamente a muchos de sus colegas, por los frecuentes casos de mala praxis y por su inclinación a transformar a sus pacientes en meras mercaderías.

(Editorial Trilce)

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