Crónica de una muerte anunciada: el colapso del capitalismo salvaje
En «El imperio insaciable», el periodista argentino Mario Szichman construye un minucioso ensayo que analiza la génesis, el desarrollo y las dramáticas repercusiones del derrumbe del modelo de acumulación capitalista global con epicentro en Estados Unidos.
El autor, que tiene una larga experiencia y trabaja para agencias internacionales, fue corresponsal de «La jornada», de México, y del semanario «Brecha», de Uruguay.
Asimismo, publicó siete novelas, dos libros de ensayo y, bajo el seudónimo Harry Blackmouth, escribe la columna «Crónicas desde el imperio», para el diario «Tal Cual», de Caracas.
Radicado desde hace treinta años en los Estados Unidos, el escritor confronta sabiamente los mitos de la superpotencia económica y militar con la cruda realidad de una sociedad golpeada por el saqueo, perpetrado por inmorales agentes financieros que actuaron con la más absoluta impunidad.
El autor ingresa en el ojo de la tormenta de la dramática debacle que sigue golpeando las estructuras políticas y sociales del mundo desarrollado, con graves secuelas en los países periféricos y dependientes de la hegemonía global.
Imprimiendo a su planteo las necesarias valoraciones críticas, el autor asume el desafío de reconstruir la caótica escenografía doméstica de los Estados Unidos.
En el prólogo de este trabajo, el investigador reanaliza el último cuarto de siglo de historia de la potencia hegemónica, criticando ácidamente su autoproclamado papel de gendarme planetario.
El ensayista no omite explícitas referencias a las gestiones de los gobiernos de Ronald Reagan, Bill Clinton y George Bush (padre), quienes, con sus delirios imperialistas, abonaron el camino a las nuevas modalidades de violencia contemporánea.
Obviamente, el autor alude al sonado escándalo de la operación Irán-Contras, a la ayuda otorgada por la Casa Blanca a Osama Bin Laden en su lucha contra la ocupación soviética de Afganistán y al apoyo al dictador Sadam Husseim, en su guerra contra el régimen teocrático de Teherán. Ambos aliados devinieron luego en acérrimos enemigos de Washington.
El periodista extrapola el atentado contra las Torres Gemelas con la hecatombe económica provocada por el estallido de la denominada burbuja inmobiliaria y el literal hundimiento del sistema financiero norteamericano.
Hoy, la economía de ese país exhibe inquietantes números en rojo, tanto en materia de caída de la actividad como de desempleo y del abultado déficit de las cuentas públicas.
En esta oportunidad, la tragedia no llegó a bordo de aviones pirateados por radicales islámicos suicidas, sino por la inmoral operativa de los «Bin Laden de las finanzas», tal como los califica el autor de este trabajo.
El desastre acaecido en la meca del capital tiene que servirnos como experiencia, para evitar que en nuestro país impere la absurda lógica del mercado promovida por los voceros de la oligarquía vernácula.
Obviamente, el desafío sigue siendo un Estado fuerte, eficiente y regulador, que desempeñe un papel activo en beneficio de la producción, el trabajo y los sectores más vulnerables de la sociedad.
Mario Szichman analiza la ansiedad e incertidumbre que caracterizan a este momento crucial de la historia contemporánea, en función de la dinámica de los acontecimientos que marcan este ciclo recesivo del mundo capitalista, cuyos nuevos capítulos son el colapso de la economía griega y los programas de ajuste implantados por los gobiernos de la Comunidad Europea.
El autor recuerda las diversas etapas del derrumbe del «paraíso» capitalista y la crisis terminal del apócrifo paradigma del sueño americano, que fue literalmente barrido por las furiosas tempestades que sacudieron a un modelo egoísta y deshumanizado.
Sin embargo, el analista no se limita a elaborar una mera cronología de lo que ha venido sucediendo en los últimos tres años, sino que hurga osadamente en los orígenes y las causas de este fenómeno que cobró dimensión planetaria.
En ese marco, el escritor visualiza claramente todos los conflictos de naturaleza contextual que precipitaron la debacle, dando por tierra con los fallidos pronósticos de los analistas obsecuentes al sistema.
La historia contemporánea les demostró que ningún modelo es invulnerable, máxime si en su seno alberga groseras contradicciones y disfuncionalidades. Evidentemente, fueron víctimas de su propia soberbia, miopía y falta de autocrítica.
Empero, el periodista argentino no se limita a la mera recopilación de sonadas quiebras empresariales y bancarias, desastres bursátiles y perentorios salvatajes estatales, que configuraron el mapa de la fase más crítica del proceso.
Su manifiesta intención es identificar, con nombre y apellido, a los responsables de lo sucedido y la naturaleza eminentemente inmoral de sus actividades, en un mercado en el cual campeaba el libertinaje y la desregulación.
Aunque admite la naturaleza multicausal de la crisis, Mario Szichman denuncia ominosas operaciones de fraude y estafas, engendradas en un escenario propicio a esas prácticas delictivas, por la total ausencia de supervisiones y controles.
Incluso, afirma que, en muchos casos, los millonarios paquetes estatales de asistencia fueron destinados a bonificar a los propios accionistas y agentes económicos responsables del colapso.
Según el autor, la socialización de las pérdidas será una nueva frustración, porque los eventuales beneficiarios muchos de ellos especuladores y agiotistas profesionales jamás devolverán el dinero a sus verdaderos dueños: los contribuyentes.
En tal sentido, considera que la administración del presidente Barak Obama es la continuidad de sus predecesores en la Casa Blanca, por lo cual no avizora cambios radicales que permitan prevenir futuras aventuras financieras y empresariales.
El investigador humaniza la crisis cuando alude a los daños colaterales derivados de esta coyuntura, que impactaron tanto a poderosos actores de la economía como a ciudadanos comunes.
Un ejemplo muy ilustrativo son las fugas y suicidios reales o simulados de capitalistas que no querían pagar los costos del monumental desastre. En ese sentido, las jugosas anécdotas narradas por el autor no tienen desperdicio.
Otro tanto sucede con los muertos acumulados en las morgues por los altos costos de inhumación y la cada vez más lucrativa industria de los especialistas en cobrar deudas incobrables.
El ensayista aduce que la actual administración de la Casa Blanca no será el remedio para los males engendrados durante el gobierno de George W. Bush, que es considerado el peor de la historia.
En ese contexto, denuncia que la asistencia financiera estatal es claramente funcional a los intereses de los responsables del desastre y la ayuda a las víctimas reales es insignificante.
También fustiga el renovado belicismo de gobierno de Barak Obama, que mantiene la ocupación en Irak y Afganistán y sus amenazas a otros países.
«El imperialismo insaciable» es un trabajo valiente y bien documentado, que aporta nuevos elementos de juicio a la comprensión de la génesis del colapso económico que sigue golpeando al capitalismo hegemónico.
Mario Szichman sugiere que las causas de la crisis subsisten, porque el sistema está diseñado para amparar esas prácticas inmorales y los propios actores económicos tienen una sólida cobertura e inserción en el sistema político.
(Editorial Puntocero)
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