Al fin retorna la calidad. Arte
De repente, durante la misma semana, el panorama de las artes visuales cambia rotundamente.
Nada de improvisaciones colectivas y oportunistas, de jóvenes que tantean, a tropezones, un lugarcito al sol de la historia local, de montajes convencionales o catálogos de afligente diagramación convencional. O la curiosa preocupación de escritores por la designación de ciudadanía ilustre, un bochornoso reparto culturoso de la IMM y la Junta Departamental, ya hoy legítimamente considerado como un baldón, como tantos similares de otras beneméritas fundaciones. También controversial, el nuevo instituto Urbano, Espacio Cultural, Mercedes 1233. En un edificio de tres pisos de sobrio estilo art déco, bárbaramente agredido por el nacionalismo deportivo al pintar el nivel inferior de la fachada de color celeste que, unido al deplorable estado de conservación de las puertas de madera, fue inaugurado por las autoridades del Mee y el Mides, patrocinadores de la idea, destinado a las personas en situación de calle. Comparte el edificio con la iglesia evangélica encargada de refugios nocturnos en los restantes lugares. De inmediato, al otro día de la apertura, fue cerrado, por las eternas razones de falta de material y funcionarios, además de definir el organigrama, en una suerte de discriminados culturales, lejos de la ansiada integración social. Así también, las postergaciones del Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), la ex cárcel de Miguelete que, aseguran, en un noventa por ciento, se fijó la fecha inaugural para el 25 de julio.
Estos actos interrumpidos son tradicionales en las autoridades, sólo advertibles por minorías, no impiden, a pesar de todas las contrariedades, levantar el buen ánimo, tan necesario en el invierno del descontento cultural uruguayo.
Alegremente aceptado, el colonialismo mediático de las multinacionales de la globalización espectacular, quedó atrás. Por lo menos hasta el próximo año. Es, de cualquier modo, un respiro. Que hay que aprovechar. A la alteración colectiva, el ensimismamiento individual, en la terminología del filósofo Ortega y Gasset. Del bullicio a la reflexión. De la visión distanciada del espectáculo a la cercanía de la contemplación directa. Contrastes de la sociedad consumista. Con talante optimista, se inicia una semana de lujo.
El monte análogo (Museo Nacional de Artes Visuales, jueves)
Integrada por cinco artistas franceses, de relieve internacional, la muestra El monte análogo, será inaugurada el jueves en el Museo Nacional de Artes Visuales. Está inspirada en la novela homónima, inconclusa, del filósofo Rene Daumal (1908-44) y lleva por subtítulo Novelas de aventuras alpinas no euclidianas y simbólicamente auténticas. Consiste en la búsqueda expedicionaria de una montaña invisible situada en alguna parte del hemisferio austral y concebida como un objeto en potencia que sólo se revela en las asociaciones visuales provocadas por el montaje.
La muestra se compone de 60 obras pertenecientes a cinco artistas: Jean Michel Alberola (1953). Jean Marc Bustamante (1952), Fabrice Hyber (1961), Jean-Luc Mouléne (19SS) y Xavier Veilhan (1953), pertenecientes a una generación intermedia que conoció la fama en encuentros internacionales, en especial el más joven, Hyber, consagrado en la Bienal de Venecia con el León de Oro.
Menos tiempo que lugar (Centro Municipal de Exposiciones, viernes)
Iniciada en Buenos Aires en el Palais de Glace, la muestra itinerante Menos tiempo que lugar, el arte de la Independencia, fundamenta su título en un poema de Mario Benedetti: «Hay menos tiempo que lugar / no obstante hay lugares que duran un minuto y para cierto tiempo no ha lugar».
El curador Alfons Hug (1950), director del Instituto Goethe de Río de Janeiro y responsable de dos bienales de San Pablo, traza un proyecto que, con recursos contemporáneos, investiga los doscientos años de la independencia de América Latina. «Por un lado, escribe en el catálogo bilingüe (español-alemán)- la exposición ofrece una cartografía, pues obedece a una dramaturgia geográfica y permite que diferentes países del continente desfilen ante nosotros. Por el otro, traza un haz de tiempo que explora la historia palpándola año a año.» (…)» Al fin y al cabo, el poema bien puede hacer referencia al legado de Simón Bolívar, que anduvo sin descanso entre Venezuela, Europa y los países andinos, pero aunque al final, repudiado por todos, no tuvo ni un lugar fijo ni tiempo suficiente para culminar su obra».
Menos tiempo que lugar, el arte de la independencia, es una invitación al diálogo entre (algunos) artistas y escritores de América Latina y Alemania y consiste en una producción estética y la reflexión intelectual que se propone explorar los ecos de la independencia en los distintos países. Entendiendo por independencia no sólo como un hito temporal en la historia política sino también como una conquista social y cultural que ha de interpretarse en forma permanente y en diferentes situaciones: las relaciones entre los actores sociales, las materias primas, el vínculo con la tierra, el clima, las problemáticas de género, las migraciones, el trabajo y la globalización.
El vasto panorama multidisciplinario fue realizado en conjunto con las sedes del Goethe Institut en América Latina y la República Federal de Alemania, en una contribución en torno al bicentenario. Se reunió un conjunto de textos fundamentales de la historia social y política del continente que se puso a disposición de los artistas y escritores invitados como punto de partida de la reflexión y, en segunda instancia, los mismos recorrieron diferentes ciudades del continente y dialogaron con (algunos) referentes locales. El resultado fueron los textos para el catálogo y las obras para la exposición itinerante.
La exposición tiene como soportes fundamentales la fotografía y el video. Los artistas proceden de diversos países: Narda Alvarado (1975) y Gastón Ugalde (1947). bolivianos, Joaquín Sánchez (1977) y Claudia Casarino (1974), paraguayos, Alexander Apóstol (1969), venezolano, Claudia Aravena Abughosh (1968), chilena, Fernando Gutiérrez (1978), peruano, Pablo Cardoso (1965), ecuatoriano, Leticia El Halli Obeid (1975), argentina, Fernando Gutiérrez (1978), peruano, Juan Fernando Herrán (1963), colombiano, Martín Sastre (1976), uruguayo, Miguel Ventura (1974) estadounidense, Mariana Vassilieva (1964), búlgara, Olaf Holzapfel (1969), Christine de la Garenne (1973), Frank Thiel (1966), Roland Stratman (1964) y Bjorn Melhus (1966), alemanes, y Ágata Madejska (1979), polaca. Se agregaron en Montevideo, aunque no figuran en el catálogo, Enrique Aguerre y Juan Burgos. El montaje es bastante complicado, con trabajos espectaculares. En el Palais de Glace de la capital porteña la exposición ocupó la totalidad de los dos enormes pisos. Habrá que ver la solución posible en el Centro Municipal de Exposiciones de dimensiones más reducidas. En el catálogo de 300 páginas y numerosas fotografías, escriben Alfons Hug, Raúl Zibechi, Alonso Cueto, Timo Berger, Frank Semper y Alexander García Düttmann que, en algunos casos, las simplificaciones y ciertas afirmaciones, podrán ser motivo de discusión.
Pablo Uribe, instalación (Museo Nacional de Artes Visuales, viernes)
El año pasado fue un buen año para el uruguayo Pablo Uribe (Montevideo, 1962). Participó en dos bienales internacionales (Ve-necia, Curitiba), con obras disímiles, aunque igualmente atractivas. Ahora, a partir del viernes, a las 19.00, en el Museo Nacional de Artes Visuales presentará la instalación enviada a la Bienal V Vento Sul (Viento del Sur), una creación mayor, de enorme sugestión. Fue una de las pocas que respetó el tema propuesto por los curadores Ticio Escobar y Leonor Amarante, Agua grande: los mapas alterados. En guaraní, Iguazú significa agua grande, el río que nace en Curitiba y se puso énfasis en la importancia del agua y los mapas (siguiendo un planteo de los filósofos Deleuze y Guattar
i) y los transtornos o alteraciones climáticas que modifican territorios y geografías.
La indudable importancia del tema no fue atendida por la mayoría de los invitados a la bienal. Los acuciantes problemas estratégicos por la posesión de las cuencas acuíferas permitían puntos de vista variados en la confrontación de intereses políticos y comerciales entre grandes potencias y las rapaces multinacionales. Una excepción, Pablo Uribe.
Carta de marear (es decir, el mapa descriptivo de mares y ríos) llamó a la instalación allí exhibida y que ahora se podrá ver en el museo del Parque Rodó. Se compone de nueve libros de gran formato (45 x 29 cm.) de veinte páginas cada uno, donde aparecen, en tinta roja, la representación a escala del río Uruguay. En la portada, la Rosa de los Vientos indica la dirección correcta de lectura del río. Los nueve libros están abiertos, uno al lado del otro, sobre una tarima negra contrastando con las blancas páginas de los libros. El minimalismo expresivo se proyecta como una sangrante herida de poética imaginación consistiendo varias lecturas.
Diego Donner, de regreso (La Pasionaria, sábado)
El pintor Diego Donner (Montevideo, 1959), viajero por Europa, Estados Unidos, el Lejano Oriente y el nordeste brasileño, impuso un estilo singular en pintura al usar como soporte una capa de enduído poblada de incisiones con signos semi abstractos. Surgido en los vitales años de la instauración democrática, luego de una intensa trayectoria, se apartó de la consideración pública en muestras unipersonales y ahora vuelve con un nuevo registro.
Subasta de arte (Castells, a partir de hoy)
En importante catálogo, la casa de subasta Castells, Galicia 1169, anuncia, a partir de hoy, la exhibición de obras de calidad infrecuente, varias de ellas con derecho a ingresar al museo. Fotografías abstractas de Rómulo Aguerre, pinturas del período purista de Vicente Martín, fechadas en 1949 /50, y de José P. Costigliolo de la misma tendencia y época, óleos de Nelson Ramos de la década del cincuenta, cuadros de Hilda López, María Freiré, Antonio Llorens, José Gamarra, Raúl Pavlotzky, Leopoldo Nóvoa, Agustín Alamán, Lino Dinetto, Hans Platschek, Clarel Neme y Jorge Páez. En su mayoría provienen de la colección Testoni, como también el collage de Vordemberge Gildewart y la litografía de Zao Wou-Ki, que rara vez surgen en remates. La subasta está prevista para el 28 de julio.
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