RETRATOS
Dos pintores cuarentones ocupan los dos ámbitos de la Sala de Arte Carlos F. Sáez del Ministerio de Transporte y Obras Públicas de la ya, finalmente, remodelada Plaza Matriz, bien iluminada. Si no la invaden (y estropean) los puestos ambulantes, será un remanso disfrutable. Darío Pérez ocupa el espacio de la izquierda. Nacido en Las Piedras, Canelones, en 1970, estudió en el taller Dumas Oroño y en el Instituto Escuela de Bellas Artes (IENBA). La muestra, con el título Autorretratos ajenos, revela, como señala María E. Yuguero, la larga sombra del expresionismo abstracto estadounidense y su primer mentor Pollock, asimilando la vitalidad del chorreado y los laberintos lineales, el golpe dinámico de la pincelada, pero la facilidad del embate (práctica el muralismo) resbala por la superficie del soporte sin densidad expresiva. En el sector de la derecha, La obra incompleta de Esteban Smerdiner, montevideano de 1972, formado en el IENBA y el Taller Clever Lara, consiste también en retratos aunque siguiendo la tradición representativa. Aquí, la sobriedad y la contención, la reflexión sobre el acto de pintar, en un diálogo callado con el modelo, visto en tonos asordinados y en composiciones construidas a base de planos sutiles, Smerdiner evidencia el dominio técnico, pero a la obra le falta, para completar, la intensidad de la mirada que mira.
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