Mentiras de verdad: el humor campero de Obaldía en escena
Con la dirección de Liliana Chao y Carlos Barceló, la pieza que parte de un proyecto colectivo que ya lleva más de dos años en carrera, relata un total de siete cuentos cuyo escenario es el campo; siete historias diferentes y ensambladas que se reparten en un elenco de cuatro actores más un músico en escena.
Es probable que alguna vez hayamos escuchado la historia de un tío, o un pariente lejano que cuente que allá por el pago de no se dónde, un hombre fue capaz de sacar del río una tararira de metro y medio; o que otro, para contrarrestar este relato en una ronda de mate, le narre que cuando fue a pescar en medio de la noche, el farol se le cayó al agua, y de habilidoso nomás, pudo recuperarlo encendido y todo.
Si son mentira o no, eso dependerá de quien las reciba, y de la «buena voluntad» que tenga para creerlas; lo cierto es que estos mitos, leyendas o apenas relatos cotidianos se remontan a nuestros ancestros y son capaces de viajar y perdurar en el tiempo y en la distancia, porque son propios de la naturaleza humana.
El espectáculo, que cuenta con una escenografía austera y muy acorde a la idea, está acompañado además por dos guitarras, que le brindan una cuota de espontaneidad al trabajo a través de una interpretación cromática para cada momento y cada clima. Otra característica se centra en el tipo de humor, algo poco común en nuestros días, ya que sin perder la picardía y la astucia, en ningún momento cae en la vulgaridad siempre efectiva y facilista.
Según cuenta Obaldía, de 84 años de edad, las historias las escuchó reiteradamente durante su niñez (que transcurrió en el departamento de Treinta y Tres), una etapa en la que la memoria es un elemento poderosísimo, y es por eso que inevitablemente permanecieron en el recuerdo durante toda su vida.
«Las mentiras no buscan ni siquiera engañar a nadie, son simplemente manifestaciones del hombre cuya finalidad es divertir y crear un ámbito para compartir una sonrisa», expresó el maestro a LA REPUBLICA y agregó: «Esa es la sustancia de estas y ese es uno de los secretos de su supervivencia».
Ni siquiera podría hablarse de historias meramente uruguayas, porque de hecho, el mismo acontecimiento conocido en el más recóndito lugar de nuestro interior más profundo sucedió, quizá, en algún pago vecino, tal como cuenta Obaldía, quien recuerda que en una reunión con Atahualpa Yupanqui «cuando no era lo que luego fue», aclara, el cantautor argentino escuchó una de las mentiras y luego aseguró que ya la conocía, que la ubicaba en el norte de su país, más precisamente en la localidad de La Quiaca, provincia de Jujuy. «El origen de los relatos que están en las instancias de esta obra es, en algunos casos, desconocido e inubicable». Las historias «se van transformando a través del tiempo y de las distancias y quizás hayan comenzado con un personaje de Oriente o de Europa», dice Obaldía, quien estuvo presente el sábado pasado en el estreno y se mostró emocionado con el trabajo: «Lo que me conmovió más es que esta gente fuera a la búsqueda de este material y tuviera la sensibilidad de acercarse a esta temática que uno quiere tanto porque es parte de la cultura del pueblo de uno», concluyó.
La obra se presenta todos los sábados en la sala Blanca Podestá del teatro Agadu, a las 19.00 horas. El elenco está integrado por Carlos Maiuri, Silvia Taibo, Carla Fullana y Juan Arellano. Músicos: Matías Rodríguez y Carlos Maiuri. Idea original: Compañía de Teatro Independiente Caferata Mistonga. Entradas $ 150. Descuentos y 2 x 1.
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