Un documental por la memoria
La cinta que fue exhibida en el Festival de Cannes, se ambienta en Atacama, el desierto más seco del planeta, donde a tres mil metros de altura los astrónomos de todo el mundo auscultan los cielos más transparentes en la búsqueda de la explicación del origen del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, mineros y osamentas de prisioneros políticos.
Guzmán se inspiró en Victoria y Violeta, dos mujeres que se han pasado veintiocho años buscando los restos de sus familiares muertos durante la dictadura militar, escrutando cada palmo del terreno y que ya saben diferenciar a qué parte del cuerpo humano pertenece cada hueso que encuentran. «Nostalgia de la luz» en palabras de Guzmán es un intento de explicar la paradoja de que se sepa tan poco del pasado reciente, y aún así se pueda observar el estado del universo de un pasado remoto de millones de años atrás. En diálogo con Ansa, el autor de «La Batalla de Chile» partes I, II, III y «Salvador Allende», entre otras películas, valoró la exhibición que tuvo lugar días atrás en Santiago de Chile, de todo su registro de más de cuarenta años de trabajo. «Hay una generación de chilenos que no contó a sus hijos lo que pasó, y muchos le han preguntado a su familia por qué no me contaste, por qué no me dijiste, por qué tu información fue casi siempre parcial», aseveró.
«Los jóvenes, prosiguió, buscan en mis películas y en otros autores, y también en libros, más información, más detalles de un golpe de Estado que todavía gravita en muchas personas».
El documental »esta contra-información», definió «es fundamental para avanzar en el tema de la memoria, porque un país que no cultiva su memoria no tiene mucho futuro, y yo creo que este país merece un gran futuro».
La memoria, abundó, tiene fuerza «y siempre nos atrae porque el tiempo presente es tan fugaz y tan rápido, que lo único que hay es pasado y futuro».
Sobre «Nostalgia de la luz», Guzmán indicó que está expectante al recibimiento del público.
«Salvador Allende» fue vista por 60.000 personas contra 120.000 en Francia y sólo ha sido superada por «Ojos rojos», que aborda el proceso de la selección chilena de fútbol para llegar a un Mundial. Guzmán comentó que no hay una cultura en Chile de ver documentales y mencionó que las cintas del estadounidense Michael Moore sólo fueron vistas por quince mil personas. Es un tema también de las distribuidoras, acotó. El cineasta relevó que Fidocs logró crear un público que en estos catorce años pasó de dos mil a catorce mil.
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