Llena de magia. La banda recibió ovaciones del público

La Vela Puerca en La Trastienda

La Vela Puerca recorrió en cuatro conciertos el contenido de su recientemente editado DVD, en intensos set colmados con la alegría que los caracteriza. Con localidades agotadas, cada instancia presentó un invitado de lujo: Fernando Cabrera, Mandrake Wolf, Alejandro Balbis y Juan Casanova, dieron exquisita participación a los recitales puercos, en espacios que merecerían una nota aparte.

La Vela y su «skaneano» rock and roll descargó sus vientos y guitarras en un ambiente íntimo potenciado por un juego de luces escénicas, que descubrió esas ráfagas de rock español, ska inglés, y punteos «manuchaoenses» que se alternaron con energía en sus canciones.

En algo más de dos horas, la banda otorgó su estilo original al que ellos prefieren no identificar en ninguna tendencia musical, pero que los ubicó en un sitial de referencia, que influenció bandas nacionales y argentinas.

Con la emoción aún fresca por la performance celeste, los recitales se vieron invadidos de manera intermitente por los cánticos naturales de una multitud ya de fiesta por la selección uruguaya; y que un entonado ‘enano’ Teysera, supo agigantar exponencialmente, con todo lo que tiene para dar.

El saxo de Carlos Quijano introdujo a una de las canciones más coreadas «Zafar» y convencidos de ir, tocaron «Llenos de magia», «La sin razón», «Colabore», y «El huracán» en un generalizado pogo parejo y tranquilo, que no dejó un solo rincón de La Trastienda sin voz, que luego se transformó, sin agite, en los coros perfectos de «José sabía», «Para no verme más» y la infaltable «Mi semilla».

Con un par de cortes breves, los recitales dieron fe, en los hechos, de la popularidad que mantiene La Vela dentro del rock uruguayo, presentando asimismo sus nuevas canciones: «Razón de ser», «En vela», «El cantador», «Caridad» y «Respira», donde se destacó particularmente éste último tema, una hermosa balada que con reminiscencias de Pink Floyd, no dejó de reflejar esa práctica puerca constante, del canto espejo a la cuestión del hombre: «Hey ¿adónde querés llegar? Hey ¿cómo la querés vivir? Hey lo que ahora no valorás después ya no va existir, hey sentí como respirás, hey lo tuyo debe valer más de lo que vos pensas y así sin más soñás». Así se vio como llega la Vela con sus cuestionamientos sencillos calando hondo en la existencia, con mucha fuerza, precisa, necesaria. Con una interpretación que contagia llegando a las almas de toda su barra amiga que le aguanta el corazón. Un «punch» siempre para arriba, que parece decir «Que en la vida hay un sueño y esta vez yo lo quiero sacar… Lo que hay para mi, lo que hay para vos, vamo’ a hacerla hoy». Un «carpe diem» de unas letras que con melodías pegadizas, se comprometen disimuladamente con la esperanza, y el mañana.

El DVD «Normalmente anormal» contiene un documental realizado por Agustín Ferrando, que capturó «más de catorce años de imágenes» con la historia de la banda y el significado de lo que fue «una vez en un garaje», «un pequeño sueño», y que ahora es una realidad con una «dimensión enorme por momentos» según sus propias palabras. Tiene incorporado, además, la antología extraída de los recitales realizados en el Estadio Ferrocarril Oeste de Buenos Aires en setiembre de 2007 y en el Teatro de Verano del Parque Rodó, en abril de 2008, así como los temas nuevos ya mencionados, que son canciones viejas no editadas en disco, más «una nueva que nos gustaba para completar la idea» que terminó por fin de «redondear el DVD que nos habíamos imaginado al principio», se dice en su introducción. Así, rompiendo con su propia red, la Vela sonríe normalmente anormal.

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