Al sur de la frontera: retrato del amanecer de un continente
En ese contexto, las cadenas informativas, que ejercen una suerte de oligopolio global, montan frecuentes campañas de mentiras e infundios contra los gobiernos que no son leales a los proyectos de dominación de la Casa Blanca.
Es habitual que califiquen a los presidentes que han liderado esas transformaciones de «dictadores» y que siembren artificiales dudas e incertidumbres en el público.
Para los halcones de Washington, que durante la guerra fría ejercieron la política del gran garrote y auspiciaron dictaduras genocidas en la región, la toma de conciencia de varios países latinoamericanos representó una suerte de amenaza a sus intereses.
Detrás de esa estrategia conspirativa está la lucha por el dominio de la economía mundial y de los mercados, que están obviamente gobernados por los organismos multilaterales de crédito y las multinacionales, con la aquiescencia de las oligarquías vernáculas.
En «Al sur de la frontera», el cineasta norteamericano Oliver Stone ensaya un valiente alegato que confronta el poder de fuego de las grandes corporaciones de la información, mediante un documental destinado a arrojar luz sobre lo que realmente sucede en nuestro continente.
Como se sabe, el realizador ha desarrollado una prolongada carrera cinematográfica, en la que ha demostrado su predilección por demoler el discurso oficial.
Su extensa producción incluye la recordada trilogía sobre la guerra de Vietnam («Pelotón», «Nacido el 4 de Julio» y «Entre el cielo y la tierra», «JFK», que denuncia los oscuros entretelones del asesinato del presidente John Kennedy, «Nixon», una investigación que indaga en el sonado escándalo de espionaje electrónico de Watergate que precipitó la renuncia del controvertido mandatario y «Asesinos por naturaleza», que es un descarnado ensayo sobre la violencia contemporánea, entre otros recordados títulos.
Este trabajo, que tiene apenas 87 minutos de duración, tiene naturalmente un fuerte sesgo testimonial, porque muestra lo que realmente está sucediendo en países como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Paraguay y Argentina.
Aunque el trabajo hace foco en la figura del presidente venezolano, Hugo Chávez, el director cinematográfico también entrevista a Evo Morales, Fernando Lugo, Raúl Castro, Lula da Silva, Rafael Correa y Cristina Fernández.
Deliberadamente, Oliver Stone plantea sólo el punto de vista de sus interpelados todos líderes de los procesos de cambio en la región asumiendo que la otra postura es la del discurso oficial del imperialismo norteamericano y de las cadenas internacionales de noticias funcionales al poder hegemónico.
En ese contexto, el cineasta fustiga ácidamente a la prensa estadounidense, que suele tergiversar información e imágenes, con el propósito de manipular inmoralmente a la opinión pública de la nación del norte.
En este filme, Stone también critica ácidamente a los organismos multilaterales de crédito, auténticos arietes de penetración del proyecto de dominación económica que el mundo desarrollado se propone implantar en nuestro continente.
El realizador, que ha sido recurrentemente demonizado por el poder por el perfil de denuncia que tiene su obra, le demuestra al público norteamericano que, más allá de las fronteras del imperio, existe «otra América» que aún lucha por su definitiva emancipación.
Este es un documental de fuerte acento testimonial, que interpreta cabalmente el despertar de un continente históricamente postrado y explotado por los imperios de turno.
El registro tiene el intrínseco valor de lo auténtico, corroborando la fuerte afinidad existente entre los gobernantes de izquierda entrevistados y las aspiraciones y sueños de sus pueblos.
«Al sur de la frontera» es una obra valiosa e indispensable, que confirma la valentía y honestidad intelectual de un cineasta siempre comprometido con la verdad.
Hugo Acevedo |
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