Se estrena hoy el filme "Adiós Solo"
No puede haber dos hombres más diferentes que William (el pasajero) y Solo (el taxista).
La expresión del norteamericano es de fastidio, desesperanza y aburrimiento. La de Solo consiste básicamente en una inmensa sonrisa y unos ojos vivaces.
El acuerdo propuesto por William nunca menciona el viaje de regreso, y Solo considera que en esos diez días que lo separan de la fecha de cumplimiento del trato bien puede dedicarlos a tratar de cultivar una improbable amistad y descubrir el secreto tras un viaje que adivina trágico.
El resultado es una película que recuerda por qué fue tan importante el cine independiente estadounidense de finales de los setenta y principios de los ochenta.
«Adiós Solo» parece una película salida directamente de allí, de cuando «independiente» quería decir «auténtico» y muy probablemente también «relevante» (hoy, la palabra encubre casi un género más, una variante de cine industrial algo más adulta, más pesimista, más llena de palabrotas y con temas «políticamente incorrectos» como la violencia doméstica, el abuso sexual o la disfuncionalidad familiar).
El trabajo actoral de Red West y de Souleymane Sy Savane (inmigrante de Costa de Marfil, ex asistente de vuelo de Air Afrique) sostiene una trama mínima, a través de la que el director Bahrani se las ingenia para construir un filme donde muy claramente importa menos la anécdota que el recorrido de los personajes, el modo como se influyen mutuamente, lo que son y lo que queda de ellos al final de la historia.
En 2009, el legendario crítico norteamericano Roger Ebert declaró al director Rahmin Bahrani como «el más importante cineasta norteamericano contemporáneo».
Nacido en Carolina del Norte su nombre delata el carácter de inmigrante reciente de su familia, y ese hecho se refleja en el personaje del taxista de esta película, también un inmigrante.
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