Ultimo adiós a Carlos Monsiváis
Tras la incineración de los restos del escritor mexicano Carlos Monsiváis, las cenizas fueron trasladadas al Museo del Estanquillo, ubicado en Ciudad de México, que fue fundado por él como «un regalo divertido para los mexicanos».
El museo recibió las cenizas del escritor mexicano después que, por tercer día consecutivo, se le rindiera homenaje en la capital mexicana, esta vez en el Teatro de la Ciudad de México. A la veneración asistieron intelectuales, amigos, familiares y admiradores.
El museo se alberga en un edificio llamado La Esmeralda, el cual contiene en su interior una colección diversa de más de quince mil piezas, entre fotografías, maquetas, historietas, figuras, pinturas, juguetes y muñecos del fallecido literato. Entre las piezas «se destinará un lugar para que descanse el maestro», aseguró el director de comunicación y relaciones públicas del Estanquillo, Sergio Ortiz.
El homenaje comenzó con la entrada triunfal de la vasija que contiene las cenizas de «Monsi», como era conocido el fallecido escritor por sus amigos. Esta se levantó firme en el centro del Museo entre aplausos y lágrimas.
«Con la muerte de Monsiváis el rostro de la Ciudad de México ha perdido los ojos que le hacían verse a sí misma en todo el abismo de su desigualdad, en toda la riqueza de sus tradiciones más entrañables, de sus gritos a media noche rompiendo el cielo de la plaza Garibaldi con una canción de José Alfredo Jiménez», aseguró la secretaria de Cultura del Distrito Federal, Elena Cepeda. «Para siempre Carlos Monsiváis», ovacionaban sus admiradores.
Por su parte la prima del maestro, Beatriz Sánchez Monsiváis, agradeció a los asistentes por «estar tan compenetrados con su obra, por amar su trabajo, por reflexionar con sus palabras».
El dramaturgo mexicano, José Luis Ibáñez, recitó algunas de las obras del escritor fallecido, entre ellas «El perro de San Roque» y el poema «Elegía de Salvador Novo». Antes de terminar la ceremonia, la artista Jesusa Rodríguez dio un toque humorístico al acto, y culminó interpretanto el himno que le compuso a Monsiváis cuando el escritor cumplió 50 años, con el que robó más de una sonrisa. Finalmente los honores terminaron con la intervención de la escritora y amiga del escritor, Elena Poniatowska.
«¿Qué haremos sin ti, Monsi?, se preguntaba tras finalizar cada estrofa, si eres el enfrentamiento más lúcido ante los abusos del poder, a la clase política y empresarial y también eres entre tantas otras cosas la demencia más ingeniosa y persuasiva de México», indicó Poniatowska.
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