Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll hablan de 25 Watts

Pateando de primera

El XIX Festival Cinematografico Internacional cierra su programación como comenzó: con el preestreno de una nueva realización uruguaya. En esta ocasión se trata de 25 watts, filme de los directores Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll.

Premiado en el Festival Internacional de Rotterdam, Holanda, 25 watts se convirtió en una agradable sorpresa, incluso para sus realizadores, quienes a dos voces dialogaron con LA REPUBLICA sobre el breve torbellino de notas, festivales y expectativas que los ha envuelto en los últimos días.

Estamos en una típica habitación de productora publicitaria, un poco más desordenada de lo habitual. Los responsables de 25 watts la han tomado por asalto, instalado su base de comunicaciones en los días previos a la presentación «oficial» del filme en Montevideo. En un rincón del cuarto descansan los dos premios que han levantado la polvareda.

–¿Dónde hacemos la nota?

–Acá hay mucho ruido, mejor vamos al bar de la esquina.

Caminamos un par de cuadras por una angosta vereda de Palermo. Por ahora, y a pesar de los reconocimientos internacionales y las invitaciones a festivales que su filme está recogiendo, Rebella le pregunta a Stoll si tiene unos pesos para el café y la coca que van a tomar en bar en que finalmente hacemos la entrevista.

–¿Cuáles eran sus expectactivas cuando fueron con la película a Rotterdam?

–Presentar la película en ese festival, que es uno de los más importantes dentro del circuito de cine independiente, era lo máximo para nosotros. De hecho hicimos planes para aprovechar el viaje y recorrer Europa, conocer familia y esas cosas. Cuando nos enteramos de que habíamos ganado, bueno… nos tomó por sorpresa. Fernando (Epstein, productor) nos empezó a enviar mensajes por correo electrónico avisándonos que la casilla que está en el afiche se había llenado de invitaciones a distintos festivales, que teníamos que regresar para empezar a encarar todo eso.

–En Rotterdam recibieron dos premios, ¿qué representa cada uno y en qué consisten?

–El premio más importante fue, obviamente, el de haber sido elegidos como la película ganadora del Festival. Para poder concursar en Rotterdam se necesitaban dos condiciones: primero, que fuera el estreno europeo del filme y segundo, que fuera la primera o segunda película del director. Se presentaron películas de Japón, Corea, Inglaterra, España, Alemania y Holanda, entre otros países. Se entregan tres premios iguales, o sea, no hay primero, segundo y tercero. Ganamos nosotros y ganaron una de Japón (Bad company) y una de Alemania (The days in between). En dinero fueron unos 9.000 dólares, pero lo que importa es que te asegura la distribución en Holanda y la exhibición en televisión, a través del canal VPRO.

El otro premio fue el que entrega el programa Movie Zone, que es una especie de concurso de críticos jóvenes (entre 15 y 25 años) que se organiza en Holanda. A los ganadores los envían al Festival para que elijan una película. El premio, que son unos 5.000 florines, es un incentivo para quien se juegue a distribuir el filme.

–El nombre 25 watts empezó a sonar en el medio cuando el guión fue seleccionado por el Seminario del Sundance Institute que se lanzó en Montevideo, como uno de los proyectos a desarrollar. ¿Desde cuándo viene la idea?

–La idea comienza en 1995, cuando a nosotros dos y Arauco Hernández se nos ocurrió hacer un video sobre tres tipos aburridos en verano en Montevideo. O sea, sobre nosotros mismos.

Después Arauco se fue a México y la idea quedó parada algún tiempo. El proyecto concreto comienza en 1998. En junio de ese año lo presentamos ante el FONA, que nos dio una mención y a la vez, señaló que tenía demasiadas «malas palabras».

El filme no tiene una historia fuerte, es más bien mínima y no importa demasiado. Nos interesó más crear escenas que tuvieran humor y que fueran interesantes, manteniendo una atmósfera de gente aburrida. La idea original se llamaba Stooges, y eran los tres tipos aburridos dando vueltas alrededor de un casete del grupo de Iggy Pop. Después se llamó La maldición de Ultratón y finalmente hicimos una lista de cine nombres y elegimos 25 watts. El nombre nos fue gustando cada vez más y de hecho creamos una escena para justificarlo aun más. También tiene que ver con las bombitas que iluminan las ideas en los comics y como esta no era una idea brillante… (risas).

De hecho, no creemos que sea una película que le va a cambiar la vida a nadie. Lo que queríamos era hacer la película que podíamos hacer y que nos gustaría ver.

–Ustedes colaboran desde hace tiempo, ¿cómo es el trabajo a cuatro manos?

–Trabajamos juntos desde los ejercicios de Facultad. Hicimos un mediometraje, Buenos y santos, que era algo así como el examen final de la carrera. También ganamos un concurso de video clip con «Nico», sobre la canción de Exilio Psíquico. Nunca hemos tenido mucho problema con el trabajo conjunto, tenemos gustos comunes. Comunes y corrientes, a los dos nos gusta Ricky Martin (risas).

Para 25 watts también estuvo Fernando Epstein, quien fue el motor, el organizador que empujó todo. Fernando era editor, ya habíamos trabajado con él, pero acá encaró el trabajo de productor, que es otra cosa. En buena medida fue gracias a él y a que se formó un excelente equipo de trabajo, que la mayor parte del tiempo pudimos hacer de «directores», o sea concentrarnos en la tarea de dirigir y no estar pensando qué iba a comer la gente ese día. De todas formas, al llegar había que armar todo y desarmar al terminar.

–¿Cómo llegan a los tres protagonistas del filme?

–Con Daniel Hendler habíamos trabajado varias veces, por lo que siempre estuvo en mente que estuviera en el proyecto. Y una vez que teníamos definido su personaje, los otros dos se armaron un poco en función de él. De todas formas hicimos un casting de 100 personas. De allí salieron los otros dos protagonistas y la mitad de los personajes que aparecen en la película. La otra mitad son amigos para los que habíamos pensado el papel. Está también Roberto Suárez, que hace el único papel «actuado» de la película, uno de los más difíciles de todos y nos gustó mucho lo que hizo. También nos gustó mucho el trabajo de los tres protagonistas.

–¿Cuáles han sido las repercusiones desde Rotterdam y cuáles son los planes futuros?

–La película fue al Festival de Guadalajara, fuera de concurso porque es un festival donde sólo concursan películas mexicanas. También fue al Festival de Tolouse, Francia, en donde sí concursamos. La mandamos a un festival en la India pero parece que nunca llegó así que ahora va para el Festival de Tornhout, en Bélgica. La semana que viene concursa en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.

También hay planes de editar el «soundtrack» de la película, aunque eso todavía no es oficial.

Respecto a los planes futuros, bueno… (pausa larga) la idea es intentar vivir de esto. Tenemos un proyecto de guión, las líneas generales.

No tenemos empleo estable en este momento pero tampoco nos quejamos, queremos ver qué pasa. Si ocurre, sería muy bueno ya que hicimos la película con honestidad, como la queríamos hacer. Sabemos que no inventamos nada pero creemos que pueden haber elementos comunes que conecten con el público. La meta sería ganarse la vida haciendo esto.

25 watts se presenta hoy en el XIX Festival de Cinemateca, en función para la prensa. El estreno para pú
blico en general es el 1º de junio.

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