Novedades de la semana

Dos inauguraciones

No se puede competir con las jornadas del mundial futbolero. Los poderosos medios de comunicación y las arrasadoras multinacionales, el comercialismo que todo justifica, relativizan lo que debiera ser una auténtica fiesta de confraternidad mundial. Ese derroche de riqueza en un continente de extrema pobreza no deja de ser una cruel ironía. Una vez transcurrida la competencia; las hambrunas, el terrorismo, las enfermedades sin fin volverán a ser titulares de primera plana. El alivio duró poco.

Por eso, apenas son dos las inauguraciones en la semana. En el Espacio Cultural del Banco República vuelve la colección de juguetes de Eduardo Balduccio y Juan C. Ortiz, en una nueva selección del vasto y encantador acervo particular. Hoy, a las 19.30.

El Espacio Cultural Palacio Santos, Cuareim 1370, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, inaugura el jueves a las 19.00, 21 pinturas recientes de Chiara Manenti. Nacida en Lima, Perú, en 1979, viajó con su familia a Siria, Argentina, Brasil, Portugal, España, Venezuela y Uruguay. Estilista, se orientó a la pintura, con actividad en Roma, su residencia actual. En el catálogo de presentación, Bruno Podestá, agregado cultural de la embajada de Perú, escribe: «Perú­Italia­Uruguay, triángulo imaginario, telón de fondo de esta exposición de Chiara Manenti. Nació en Lima, viajó por el mundo, vivió en Montevideo, ahora reside en Roma, no tan lejos de la enigmática Sicilia de sus ancestros. Pero su pintura no lleva consigo reclamos por los lugares perdidos ni contiene toques localistas, bucea más bien en las pasiones, las emociones, en los rincones oscuros, que son a fin de cuentas las fuerzas que impulsan la vida. Y su singularidad reside en una manera personal de mirar y buscar, a través de las formas y el color.

Se sirve del acrílico, la témpera y el collage, y en parte de sus composiciones priman el rojo, el azul, el amarillo y el negro: no puede tratarse de una casualidad. El negro, ausencia de luz, es en términos occidentales el color del duelo, de la pérdida, también del ropaje de los magos de capa y chistera, y de las brujas. El rojo es el color de la pasión y de la ira. El azul, de la pureza, la virginidad, el cielo y el mar, y el que nos lleva a los lánguidos latidos del blues. Descuella la presencia de estos colores, al igual que un amarillo Van Gogh, color de la luz, en una elección de paleta «franza e senza sfumature».

Aparecen rostros desamparados, signados por el asombro, en primeros planos, sin paisajes que los circunden, aunque estén cerca podemos imaginar paisajes urbanos sombríos como en Giorgio de Chirico, o calladamente despojados como en Edward Hopper, y la ciudad actual, desoladoramente anónima y ensimismada. Pero la mirada de Chiara Manenti nos habla sobre todo de mujeres, lágrimas y frágiles amores, sin remilgos, sin rasgos acaramelados, con un desgarramiento contenido».

 

La hora y la vez del deporte

Era inevitable que el Campeonato Mundial de Fútbol 2010 se infiltrara, más allá de los vastos medios de comunicación, en las salas de exposiciones. Improvisadamente, también. Porque si no fuera así, Dearte y deporte en Punto de Encuentro (era mejor llamar Espacio Cultural MEC) no tendría el aspecto tristón y la visión desabrida, escasamente crítica o cuestionadora del «más popular de los deportes», con sus zonas oscuras de corrupción y mercantilismo, de rivalidades y decadencias. Desde el emblemático afiche art­déco de Guillermo Laborde de 1930, acertadamente exhibido en el Museo Nacional de Artes Visuales, el fútbol fue visitado por los artistas nacionales. Carmelo de Arzadun, Petrona Viera, García Reino, Barcala jugó y bien como arquero de un cuadro, Amalia Polleri, Sábat, Haroldo González, Julio E. Suárez, Fidel Sclavo, Gustavo Wojciechovsky, Fermín Hontú, Mario Sagradini, entre otros muchos.

Tampoco escasearon las exposiciones sobre el tema. Así, era interesante otra visión, una lectura innovadora, confrontando el descriptivismo y formalismo de ayer con la perforadora mirada actual. Algo se concreta en la obra reciente de Ernesto Vila, de lejos lo mejor, los dibujos de Espínola Gómez, las obras de Rita Fischer, Arnaud y Pablo Conde, por la calidad plástica que no se hace extensiva a la mayoría (flojísimas obras de Longa y Martín Verges, que tienen trabajos más enjundiosos).

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