Oriente y Occidente. Choque de culturas dede hoy en Cinemateca

Estrenan La princesa de Nebraska

Una vez más, el cineasta explora una temática característica en los autores provenientes de Oriente: el choque entre lo oriental y lo occidental, a través del drama de una joven y desconcertada estudiante china de la Universidad de Nebraska, embarazada de cuatro meses tras una aventura fugaz en Pekín. Fascinada por la limitada visión del mundo que le ofrece la cámara de video de su móvil, la protagonista llega a San Francisco con la intención de vender a su hijo o abortar. Pero sus encuentros con un amigo homosexual, una prostituta, algunos clientes de ésta y una ginecóloga le llevarán a replantearse su decisión.

Con una dosis de pesimismo y ambigüedad, la película propone una reflexión sobre la perplejidad de los jóvenes actuales en China, Estados Unidos y donde se quiera: jóvenes que deben enfrentarse a planteamientos morales acerca del aborto, la homosexualidad y el lesbianismo, la obsesión por el éxito o el hedonismo materialista, sin las seguridades (acertadas o incorrectas, poco importa) de los valores tradicionales aprendidos en la infancia. Incluso, la entrelínea incluye alguna ironía adicional: en China la política del hijo único obliga a abortar a niñas; en Occidente la obsesión del consumo «obliga» a quienes no están a la altura de las expectativas económicas a abortar tanto a niñas como a niños.

El ecléctico director Wang (quien puede hacer una tontería como «Slamdance» o proyectos claramente comerciales como ‘El club de la buena estrella», pero también la más que atendible adaptación de Paul Auster de «Cigarros») propone su historia con una frescura casi documental y el apoyo de un espléndido grupo de «no actores», entre los que destaca la jovencísima, expresiva y talentosa Ling Li en el complejo personaje protagónico. Wang despliega una nerviosa puesta en escena que combina recursos de video digital, cámara en mano, encuadres sugerentes y un montaje minimalista y elíptico, de elogiable economía narrativa.

Este es el largometraje número dieciocho del realizador hongkonés, quien ha hecho casi toda su obra en los Estados Unidos. Alterna grandes producciones de importantes estudios de Hollywood con pequeñas obras independientes. Este filme ha sido rodado en locaciones de las ciudades de Oakland y San Francisco, en el estado de California.

Para asegurar la autenticidad de «La princesa de Nebraska», Wayne decidió emplear para los papeles más importantes a actores no profesionales que compartieran experiencias similares con los personajes que iban a interpretar. Cientos de actrices interesadas se presentaron para darle vida a Sasha, pero ninguna daba el perfil exacto. Sólo a menos de dos semanas del primer día planificado de rodaje pudieron encontrar a Sasha: Ling Li.

Wayne Wang ha dicho que este filme es la pareja de «Mil años de buenos deseos». Unos cuantos momentos concretos «me impulsaron a hacerla. Siempre me había intrigado la historia de Yiyun Li sobre una joven china que viaja a Estados Unidos y ha de enfrentarse sola a la decisión de tener un niño o abortar».

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