Miles Davis: se editó la biografía definitiva
El trompetista y crítico musical Ian Carr falleció el año pasado a la edad de 75 años. Gran admirador de Miles Davis, había editado su biografía en 1982 en Gran Bretaña y, después de la muerte del artista, acaecida en 1991, tardó unos años en ponerla al día y la publicó en 1998.
La nueva edición revisada fue la que se tradujo al español. Se hizo una primera edición en 2005 y ahora tenemos esta segunda edición (2009) de 672 páginas, con treinta y ocho fotografías en blanco y negro y dieciocho carátulas de discos en color.
Ian Carr escribe su historia con profundo conocimiento de los detalles de la vida de Davis y su portentosa actividad musical. Ofrece el análisis técnico de las destrezas del trompetista, desde sus comienzos profesionales hasta sus últimos conciertos. Si bien recurre en ocasiones a la terminología especializada de un músico, sus penetrantes comentarios se entienden sin dificultad.
Presenta abundantes entrevistas, declaraciones de músicos, críticos, empresarios y otras personas que trataron a Davis y reproduce artículos y notas aparecidas en diferentes publicaciones. Lo hace prescindiendo de todo elemento que resulte un obstáculo para que el lector aprecie las cualidades artísticas y humanas del trompetista. También elimina los supuestos diálogos (salvo en escasas ocasiones en las que está seguro que existieron) que suelen inventar los hagiógrafos para hacer más entretenidas sus biografías.
El libro está dividido en veinticuatro capítulos, cada uno de los cuales tiene un foco central que se presta al desarrollo de las condiciones sociales e históricas que van influyendo en la vida de Davis, la discriminación racial que debió soportar, su permanente lucha para ubicarse en una posición encumbrada y los problemas surgidos por su adicción a las drogas y el alcohol.
El estilo literario de Carr es ágil, ameno y convincente. Son raras las opiniones en las que desmerece la imagen del trompetista. Algunas grabaciones las considera poco interesantes, pero casi todas son analizadas elogiosamente. Esto llama más la atención en la última década de la vida de Davis, en la que el músico ingresó en una vorágine de cambios que no dieron resultados estimables.
La historia termina en la página 544. A continuación siguen el obituario que escribió Carr luego de la muerte de Davis, la bibliografía y las referencias a las entrevistas y publicaciones consultadas, las partituras con las transcripciones de nueve bien seleccionados solos del trompetista y el imprescindible índice onomástico.
Desde la página 583 hasta la 645 figura la discografía compilada por Brian Prestley (hasta 1980) y completada por el propio Carr. El autor aclara que «era imposible incluir en esta biografía una discografía realmente exhaustiva» y remite a los interesados al «magnífico libro de cuatrocientas páginas de Jan Lohmann».
Finalmente, cabe destacar la impecable traducción de Eduardo Hojman, un experto jazzófilo, quien agrega además útiles notas al pie de página para poner en claro aquellos conceptos que merecen elucidación.
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