Cuando las raíces del más allá florecen en nuestro mundo real
Una metáfora sobre el dolor por la pérdida de un ser querido y ese inefable nexo entre la vida y la muerte que toda religión establece a partir de la fe.
Si bien ha sido calificada como apta para todo público, el origen del largometraje toma como punto de partida la novela «Los amorosos huesos» título auténtico que se respeta en la versión original estrenada en los Estados Unidos de Alice Sebold, una novela negrísima sobre la violación y asesinato de una adolescente de catorce años de edad por parte de un homicida serial. Obviamente, la traslación realizada por Jackson suaviza en extremo ese núcleo duro del relato y enfatiza el aspecto románticometafísico donde el alma en pena de la jovencita continúa «merodeando» de vez en cuando su casa familiar mientras aguarda el viaje eterno en una especie de limbo psicodélico que la cobija.
En esta recreación digitalizada del otro mundo es donde parece concentrarse buena parte de la oferta espectacular que propone el director de la remake de «King Kong»; un universo que mezcla climas oníricos con territorios similares al de «Alicia en el país de las maravillas» o «El mago de Oz». El asunto es que, incluso en esta esmerada recreación, dicha mescolanza surrealista impresiona como sobredimensionada, intercalando paisajes que van de la clásica tarjeta postal edulcorada, pasando por destellos naif y hasta un kitsch relativamente bizarro.
Una abigarrada colcha de retazos que por momentos desentona (dejando de lado el clímax o antriclímax) y genera más promesas en su formulación que contenidos en la resolución. Si no fuera por el rostro angelical de la irlandesa Saoirse Ronan en el rol protagónico, por la impagable caracterización de Susan Sarandon como abuela fuera de serie o el trabajo que asume Stanley Tucci en su rol de asesino con pinta de vecinito normal, «Desde mi cielo» podría considerarse un episodio alargado de la famosa serie televisiva «La dimensión desconocida» como alguna vez también se dijo de «Milagros inesperados» (The green mile, aquel filme sobre el pasillo de los condenados a muerte, dirigido por Frank Darabont que tenía al actor Tom Hanks personificando a un oficial carcelero).
No lo es, claro está, porque los costos de producción ofrecen un envoltorio grandilocuente (algo que parece haberse enquistado en la filmografía de Jackson), como para que al final de la exhibición el público pueda sentirse retribuido en relación al dinero que puso de su bolsillo con el propósito de ver el largometraje.
Cabe preguntarse si esta tendencia a la ampulosidad será el costo definitivo que el mencionado cineasta ha debido pagar como tributo a su ingreso por la puerta grande de la meca de Hollywood. De todos modos ya se sabe que es una cuestión de gustos.
Desde mi cielo («The lovely bones»; Estados Unidos, 2009). Dirección: Peter Jackson. Producción: Meter Jackson, Fran Walsh. Guión de Peter Jackson, Pilippa Boyens y Fran Walsh sobre la novela «The lovely bones» de Alice Sebold. Música: Brian Eno; Fotografía: Andrew Lesnie; Edición: Jabez Holsen; Vestuario: Nancy Steiner. Con Mark Wahlberg, Susan Sarandon, Stanley Tucci, Rachel Weisz y Saoirse Ronán en los roles protagónicos.
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