Silvio Rodríguez sorprendido ante entusiasmo
El concierto del autor de «La era está pariendo un corazón» se extendió dos horas y media en una atmósfera de absoluta sintonía con el artista, en la que no faltaron los vivas a la isla. Un auditorio conmocionado lo siguió todo el tiempo.
A Gerardo González dedicó la «Canción del elegido’, a él y a los otros cubanos presos en Estados Unidos, y a quienes nosotros, dijo, llamamos héroes». No le fue fácil la despedida ante un público que lo reclamaba y lo obligó a retornar tres veces al escenario.
En su blog elogió la acústica del teatro. «El Carnegie Hall está vivo», escribió recurriendo a una imagen sugestiva. «El sonido camina inquieto, cuando está vacío, pero las frecuencias encuentran su lugar cuando se llena. Uno puede salir desconcertado de una prueba sonora, pero lo que sucede cuando los cuerpos humanos completan el teatro es algo así como el destino de la música».
Aunque no faltaron las protestas de un sector minoritario, a las puertas del teatro, el concierto demostró la huella profunda que su obra ha dejado en sus seguidores.
El público no dejó de acompañarlo un solo instante. Fue una comunión gestada por el arte.
También se refirió en su blog a los 45 años cumplidos la víspera por Gerardo Hernández, «uno de los cinco héroes cubanos que sufren injustas condenas en cárceles de los Estados Unidos hace más de diez años».
«A través de mi blog quiero felicitarle y mandarle un fuerte abrazo de hermano. Vayan otros cuatro abrazos para René González, Fernando González, Ramón Labañino y Antonio Guerrero».
En su defensa, añadió, Gerardo expresó: «La fiscalía considera, y así lo ha pedido, que debo pasar el resto de mi vida en una cárcel.
Confió que si no es en éste, en algún otro nivel del sistema, la razón y la justicia prevalecerán. Pero si así no fuera, me permitiría repetir las palabras de uno de los más grandes patriotas de esta nación, Nathan Halle, cuando dijo: solo lamento no tener más que una vida para entregar por mi patria».
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