La ominosa conspiración militar que devino en el golpe de Estado
En «Febrero amargo», el senador batllista Amílcar Vasconcellos, que falleció el 22 de octubre 1999, construye una detallada crónica de los preparativos del golpe de Estado del 27 de junio de 1973, perpetrado por los militares y el mandatario colorado Juan María Bordaberry.
Este es un clásico de la literatura testimonial, que fue publicado por primera vez hace ya treinta y siete años, pocos meses antes de la consumación de la dramática ruptura institucional.
Esta nueva edición fue lanzada al mercado a instancias de Amílcar Vasconcellos (hijo), quien encontró en los archivos de su padre las actas judiciales en las cuales se denuncia la comisión de torturas a civiles en el Batallón de Infantería Nº 8, entre abril y mayo de 1973, en el marco de la investigación de supuestas irregularidades en la Intendencia Municipal de Paysandú.
Los documentos, que fueron presentados por Amílcar Vasconcellos el 20 de junio de 1973 en el Senado de la República, constituyen un inequívoco testimonio de los malos tratos propinados a los presos en los cuarteles.
La acusación del legislador originó la integración de una comisión investigadora en el ámbito parlamentario, que jamás inició sus tareas, a raíz de la instalación de la dictadura cívico militar.
«Febrero amargo», que es sin dudas una obra de referencia, es un trabajo elaborado -en caliente- por el senador Amílcar Vasconcellos, que tiene un superlativo valor admonitorio.
El relato, que se nutre de testimonios propios, discursos, reportajes y versiones de prensa de la época, anticipa el inminente colapso de las instituciones democráticas, en un momento histórico pautado por las tensiones y la creciente injerencia militar en la escena política.
Como se recordará, el protagonismo de los uniformados se acentuó a partir de 1972, cuando la Ley de Seguridad del Estado les otorgó una suerte de cheque en blanco para reprimir a los opositores al gobierno, practicar detenciones arbitrarias y enjuiciar a civiles.
La grave responsabilidad histórica de los sectores políticos que avalaron con su voto la aprobación de esa controvertida herramienta jurídica, resulta naturalmente insoslayable.
En ese contexto, la tortura y los apremios físicos, que ya eran procedimientos corrientes durante el gobierno autoritario de Jorge Pacheco Areco, se tornaron casi una rutina en los cuarteles.
Incluso, después de la derrota de la guerrilla, los militares conservaron el control de la situación e incrementaron sus presiones sobre el poder político, en reclamo de mayores espacios de participación y decisión.
Este libro, que aborda únicamente los graves acontecimientos de febrero de 1973, trasunta todas las tensiones inherentes al dramático punto de inflexión histórica que pautó los prolegómenos del golpe de Estado.
La cronología de los acontecimientos se inicia con la transcripción de la denuncia pública del autor en una emisión radial, que advertía sobre la crisis de la institucionalidad y los preparativos de la conspiración.
Este pronunciamiento agitó la escena política estival, irritó al presidente Juan María Bordaberry y exacerbó los ánimos de los uniformados, que transformaron a Vasconcellos en objetivo de sus críticas y descalificaciones.
El legislador ya había dado testimonio de sus actitudes disidentes, cuando asumió posiciones principistas y opositoras durante el gobierno encabezado por Jorge Pacheco Areco.
Ese nuevo factor de fricción en el seno del propio oficialismo generó enérgicas reacciones, que constituyen un cabal testimonio del doble discurso, la hipocresía y la manipulación.
En efecto, la profesión de «fe democrática» de Bordaberry, que parecía restablecer la confianza en la por entonces devaluada institucionalidad, devino luego en la conspiración cívico militar que lo tuvo como protagonista.
El acontecimiento sin dudas más impactante registrado en este libro, es la insubordinación militar de ese febrero amargo, que enfrentó al presidente con los mandos del Ejército y la Fuerza Aérea, a raíz de la designación del general Antonio Francese como Ministro de Defensa Nacional.
En cambio, la Armada Nacional se acantonó en la Ciudad Vieja, alineándose con el poder político y en defensa de la legalidad. Tras la forzosa renuncia de su comandante, el contralmirante Juan José Zorrilla, el arma hizo causa común con sus pares.
Si bien el episodio ha sido una referencia recurrente de la literatura histórica de la posdictadura, el testimonio de Vasconcellos tiene el superlativo valor de la inmediatez.
Los acontecimientos, que son minuciosamente recreados en esta crónica, dan cuenta de la desobediencia castrense, el copamiento de radios y canales de televisión por soldados armados a guerra y la emisión pública de los comunicados 4 y 7, que contenían las demandas de los insubordinados.
Por su tenor contradictorio, ambos documentos se transformaron en motivo de ácidas controversias, generando adhesiones y rechazos, alineamientos políticos y abundantes debates.
Aún hoy, los comunicados generan reproches y acusaciones entre la izquierda y la derecha, que llegaron incluso a contaminar la escena electoral de 2009.
El autor sugiere la existencia de un acuerdo entre Juan María Bordaberry y los militares que el tiempo se encargó de confirmar, conocido como pacto de Boisso Lanza.
En efecto, de las negociaciones entre el presidente colorado y los uniformados conspiradores surgió un nuevo esquema institucional, que se consagró, por ejemplo, con el nacimiento de un nuevo organismo: el Consejo de Seguridad Nacional.
Si bien la prolija crónica se circunscribe únicamente a lo sucedido en ese febrero aciago para la historia contemporánea de nuestro país, ya anticipaba lo que vendría.
El devenir del tiempo confirmó los visionarios pronósticos del senador Amílcar Vasconcellos, quien afirmó con mucho tiempo de antelación- que Uruguay se estaba precipitando vertiginosamente hacia una nueva era autoritaria.
La proliferación de documentos militares, que por su contenido y lenguaje revelan un profundo desprecio por el poder civil y la democracia, corroboran que los uniformados habían ingresado de lleno en la escena política nacional.
El libro se nutre de discursos, cartas, debates parlamentarios, reportajes, crónicas y editoriales de prensa, que coadyuvan a arrojar luz sobre los tensos acontecimientos de ese tiempo de intolerancia, enconos y enfrentamientos.
La obra incluye un apéndice documental que no estaba contenido en las anteriores ediciones, que atesora las actas judiciales de denuncia de los malos tratos propinados a presos civiles, en el Batallón de Infantería Nº 8.
Esta es una de las tantas pruebas contundentes de una escalada autoritaria que ya estaba asumiendo dimensiones dramáticas, a pocos meses del golpe de Estado encabezado por Juan María Bordaberry y los mandos militares de la época.
«Febrero amargo» es, sin dudas, un libro histórico de referencia, que denuncia las facetas más perversas de la conspiración fascista que culminó con la dictadura liberticida que asoló a nuestro Uruguay durante once oscuros años.
Este libro de alto valor documental, que revela la valentía y la entereza ética de su autor, constituye una enérgica condena a la soberbia y la prepotencia militar, como así también al doble discurso y la inmoral hipocresía de los actores políticos que secundaron la ominosa conspiración.
(Editorial Arca)
EL COMIC VERNACULO
La historieta, como género, ha evolucionado notablemente con el correr de las décadas, dejando atrás definitivamente su estigma de mero entretenimiento infantil, para transformarse en una vertiente expresiva que cubre todas las temáticas, con propuestas válidas para todos los grupos etarios, casi al mismo nivel de la literatura o el cine.
En nuestro país, si bien su periplo ha sido lento, discontinuo y plagado de altibajos, desde hace
algunos años, se advierte un nuevo impulso en el género, con obras que destacan por su calidad y profesionalismo.
«Sidekick», palabra que en idioma inglés define al inseparable compañero del héroe de turno, es el nombre de un nuevo emprendimiento del cómic vernáculo.
Se trata de una publicación de llamativo formato y cuidada presentación, que es un buen ejemplo del importante avance logrado por el denominado «noveno arte» en nuestro país.
Convocados por un destacado dibujante y guionista de cómics como es el veterano Ignacio Calero, un grupo de jóvenes artistas presentan, algunos por primera vez, una selección de trabajos de buena factura profesional y cuidado planteamiento estético.
Si bien el punto más débil de algunas historias es el guión, el impecable trabajo en materia de dibujo, entintado, coloreado y diagramación logra la composición de obras de indudable valor artístico.
La fantasía, el suspenso, el humor, la ficción histórica y hasta el erotismo son algunas de las temáticas que nutren los distintos relatos en formato de cómic que integran este volumen.
Esta obra colectiva abarca una estética amplia y variada, que conjuga el irónico humor de «Los ajusticiadores», la sátira absurda de «Guálter el conejo», la fantasía épica de «Horuk, la saga del dios halcón» y la alienada ficción histórica de «La oscuridad».
También están presentes la parodia superheroica de «Capitán Oriental», el drama existencial de «La sombra de uno mismo», el humor surrealista de «El interesantísimo mundo de Chocho» y el estilo de desenfadada road movie de «Las aventuras de Allison y Polly».
(Sidekick Ediciones)
ENTRE MERCADO Y ESTADO
La economía es una de las más poderosas fuerzas motrices de la historia de las sociedades humanas, recurrentemente urgidas por sobrevivir y desarrollarse social, política y culturalmente.
Desde la primigenia modalidad del trueque que imperaba en las más antiguas civilizaciones, este instrumento ha estado intrínsecamente asociado al comercio, luego devenido en relaciones de transacción bastante más complejas con la invención de la moneda.
Sin embargo, esta práctica, que se remonta a tiempos pretéritos, ha sido génesis de conflictos de intereses, salvajes guerras de exterminio y aventuras militares de apropiación territorial.
La lógica de causalidad que hegemoniza la historia ha transformado a la economía en recurrente motivo de discordia, que dividió radicalmente a los grupos humanos, al amparo de doctrinas y concepciones antagónicas.
Tras del derrumbe del socialismo real, que parió el mundo unipolar y acentuó a las asimetrías planetarias, la globalización devino instrumento de dominación imperialista.
Sin embargo, las propias contradicciones del sistema capitalista y la desregulación de los mercados provocaron un colapso de devastadoras consecuencias.
En «De quiénes, para quiénes y para qué», ocho especialistas del Instituto de Economía de la Universidad de la República reflexionan sobre las finanzas públicas en el Uruguay durante el pasado siglo XX.
Este trabajo académico, que es el producto de siete años de investigación, permite develar aspectos cruciales del proceso de construcción del aparato financiero estatal y sus diversos componentes.
La pesquisa procura responder las preguntas más frecuentes, acerca de las decisiones sobre el gasto público, la relación entre ingresos y egresos y las tensiones políticas y sociales provocadas por el manejo político de la asignación de recursos.
El estudio aborda las facetas más controvertidas de las políticas fiscales, que han sido casi siempre funcionales a los modelos económicos imperantes en cada tiempo histórico.
La obra es una historia económica de nuestro Uruguay, visualizada desde la óptica del Estado, en tanto instrumento articulador de las relaciones sociales.
El libro, que está dividido en once capítulos, reperfila las ideas fuerza que han definido el concepto de finanzas públicas durante nuestra historia, desde la fiscalidad como instrumento de desarrollo y distribución hasta el contemporáneo concepto de responsabilidad, que tiene mucho de ortodoxo.
En esta investigación, los autores analizan los ciclos de crecimiento y estancamiento del último siglo, ligados a las coyunturas históricas pero también las doctrinas económicas funcionales a los modelos políticos y sociales dominantes en cada época.
La evolución de los ingresos tributarios en ese prolongado lapso expresada elocuentemente en cifras, corroboran que los déficits han sido bastante más frecuentes que los balances superavitarios.
Los aportes vertidos en este enjundioso estudio, demuestran que las políticas fiscales están cada vez más ligadas a los modelos macroeconómicos y a las diversas variables del sistema de acumulación capitalista que predominante en nuestra economía.
La controversia discurre entre los restrictivos equilibrios fiscales y programas de ajuste proclamados por los teóricos neoliberales y el manejo bastante más solidario de los actores económicos que promueven la inversión social y las políticas redistributivas.
«De quiénes, para quiénes y para qué» es un trabajo académico de alto nivel ideal para economistas o estudiantes, que arrojan luz sobre los secretos y habituales dilemas de las ciencias financieras.
(Editorial Fin de Siglo)
EL HUMANO PENSANTE DE LA POSMODERNIDAD
Eduardo Mizraji es doctor en Medicina egresado de la Universidad de la República, realizó estudios en Matemáticas en la Universidad de París, y es profesor de Biofísica en la Facultad de Ciencias.
Como investigador (es Grado 5 del Programa Pedeciba y Nivel III del SNI) ha centrado sus trabajos en los modelos de redes neuronales y el procesamiento de la información por parte de los sistemas biológicos.
Publicó «El segundo secreto de la vida» (Ediciones Trilce, 1999), una obra que aborda la evolución de las ideas sobre las cuales se fundó la biología contemporánea.
Además, es coautor de «Borges y la ciencia» (Eudeba, 1999), un novedoso estudio que indaga en las relaciones entre las ciencias y la creación artística.
En su nuevo libro, «En busca de las leyes del pensamiento», el autor ensaya un profundo análisis sobre la historia del pensamiento humano, desde la perspectiva que ofrece la tan mentada «era de la información».
El docente inicia su periplo de indagación con una detallada crónica que explica los revolucionarios avances del estudio de la mente humana, desde disciplinas tan variadas como la matemática, la psicología, la biología, la neurología, la física, la filosofía y la sociología, entre otras.
Desde los grandes filósofos de la Grecia antigua, pasando por geniales científicos como Isaac Newton, matemáticos como Babbage o Bolle, hasta emblemáticos autores de ciencia ficción como Asimov, Mizraji compendia los descubrimientos más relevantes en torno al funcionamiento del cerebro humano.
Contrastando antiguas teorías, que a la luz de las investigaciones contemporáneas recuperan plena vigencia, el escritor entrama el pensamiento a lo abstracto, lo racional, lo creativo, lo artístico y lo científico.
A su vez, el catedrático ensaya un novedoso paralelismo entre las distintas disciplinas que se han ocupado del estudio de las ideas, con el propósito de establecer leyes que permitan explicar los diversos mecanismos de producción del pensamiento.
El autor también analiza los cambios que han generado las nuevas tecnologías de la información, en lo que atañe a nuestra forma de observar el mundo y de interactuar con los demás actores sociales.
En ese contexto, el investigador proyecta su razonamiento a los territorios de la denominada aldea global, poniendo especial énfasis en el análisis de la creación de Internet.
El estudioso reflexiona acerca de la generación de «comunidades virtuales», las redes informales de comunicaci
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