Guerrillero vallenato
Los Pozos, Colombia, Reuters
Julián Conrado es uno de los negociadores de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en las conversaciones de paz que mantiene ese grupo con el gobierno del presidente Andrés Pastrana y con las que se busca poner fin al conflicto armado más extenso del hemisferio.
Pero a diferencia de otros líderes de las FARC, el grupo rebelde más antiguo de América Latina con 17.000 combatientes y que busca transformaciones socialistas, Conrado es más conocido por sus composiciones a ritmo de vallenato que por sus acciones militares.
El vallenato, con millones de seguidores, es el ritmo más representativo del folclore de este país de 40 millones de habitantes, azotado por una guerra que enfrenta a rebeldes, paramilitares de ultraderecha y las fuerzas de seguridad. La confrontación dejó 40.000 muertos y dos millones de refugiados internos en los últimos 10 años.
El vallenato, oriundo de los calurosos pueblos del norte de Colombia y que se interpreta con acordeón, percusión y otros instrumentos autóctonos, narra historias reales, de amores, costumbres campesinas, tragedias y leyendas.
«Quiero en vez de fusil en mis manos llevar una flor, sé lo terrible que es la guerra para la humanidad, soy un hombre que lucha pensando en sembrar el amor, precisamente soy guerrillero porque amo la paz», canta Conrado acompañado de su guitarra.
Este hombre de bigote y figura delgada, que habla con el acento característico de la gente de la Costa Atlántica de Colombia, dice ser músico desde la niñez y ha compuesto unos 300 temas y ha grabado clandestinamente siete discos compactos con el conjunto «Los Compañeros».
Temas como «Mensaje Fariano», «Bolivariano» y «General Bocón», se difunden a diario a través de la Cadena Radial Bolivariana, una red de emisoras en frecuencia modulada y onda corta, que transmiten clandestinamente y que se escuchan en zonas de influencia de la guerrilla.
Sus temas han inspirado a cientos de jóvenes a incorporarse a las filas rebeldes, según afirma. Antes de ingresar a la guerrilla, Conrado, admirador del extinto cantante cubano Beny Moré, participó con su conjunto en varios festivales de música vallenata y a mediados de la década de los 90, interpretó el que considera su máximo éxito «Mensaje Fariano», en el Festival Vallenato, principal evento musical de Colombia, que se realiza anualmente en la ciudad de Valledúpar.
«La realidad del país me inspira a combatir como guerrillero y como artista para componer. Mis canciones son el reflejo de la realidad y eso le gusta al público», aseguró Conrado en una reciente entrevista con Reuters, en medio del campamento que sirve de sede para las negociaciones de paz.
Más de la mitad de los habitantes de Colombia viven en medio de la pobreza, mientras que el país es considerado como uno delos más corruptos del mundo por organizaciones internacionales, pese a que tiene una de las democracias más antiguas y sólidas de América Latina.
La pobreza, el desempleo urbano de 20 por ciento y los constantes escándalos de corrupción, son los principales argumentos que exponen las FARC para seguir con su lucha de más de 37 años contra el Estado.
Pese a la desconfianza de la mayoría de los colombianos sobre el futuro de la negociación de paz que se cumple en medio de un enclave de 42.000 kilómetros cedido por el gobierno para facilitar los diálogos, Conrado es optimista.
«La paz es mi mayor anhelo, cada vez la veo más cerca, pienso que lo vamos a lograr, para que las próximas generaciones no sean generaciones de esclavos… pero nos tenemos que sacrificar. El camino del diálogo es mejor que el del plomo», afirmó.
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