En Cinemateca 18 se estrena "Amores de diván"
Los mujeriegos y estafadores parecen ser una plaga checa y también mundial, y si algo puede decirse a favor de esta ácida comedia (que también tiene otras virtudes) es que su tema es cualquier cosa menos localista.
Su intención es a la vez retratar a su mujeriego protagonista, y enlazar su peripecia con los problemas actuales y endémicos de una sociedad (por ejemplo, la crisis del modelo tradicional de familia), en este caso efectivamente la checa.
De ahí que el protagonista no solamente viva sus propios problemas sino que, a lo largo de la serie de encuentros que se producen en el film, pueda asistir como testigo, a veces distanciado, de los conflictos de otros.
Con ese punto de partida, el director y libretista Pruöinovsky se permite retratar, con cierta acritud que deja, un espacio al humor, a su antiheroico protagonista y a la gente que lo rodea.
En ese tránsito surgen otros comportamientos (individuales y sociales) criticables, y acaso también una puerta entreabierta hacia la redención.
El director y libretista Jan Pruöinovsky nació en 1979, en Hoøovice, estudió guión, edición y dirección en la Famu de Praga, y participó en el guión de la comedia de verano Raftáci (Karel Janák, 2006) y en el filme para televisión Taxi (2006).
También escribió y dirigió los cortos Boûí lekce (2003), Ládík je nejlepöí v okrese (2004), Nejlepöí je pìnivá (2005) y Galerie (2006), y trabajó como músico y fue asistente de director de Jan Høebejk en la tragicomedia Teddy Bear (2007).
Amores de diván (título castellano bastante disparatado que puede significar cualquier cosa) constituye su debut como director de largometrajes.
Hay una larga tradición de comedia checa, desencantada e inteligente (desde Jiri Menzel a Vera Chytilová) detrás de esta película, y el cine de Pruöinovsky no reniega de esa tradición.
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