Murió el notable pianista Hank Jones
Considerado como uno de los prominentes jazzistas de la era moderna, Henry Hank Jones mostró la total coherencia de su vida con el arte. Era un «gentleman», amable, delicado, respetuoso y liberal. Así también fue su música.
Pianista, compositor y director, fue un portentoso acompañante de cantantes, un músico de estudio muy solicitado y un improvisador de ideas frescas y originales que brotaban cómodamente de diez dedos cuyo propietario exhibía una serena modestia. Nunca estuvo pendiente de las luminarias de la fama comercial. Su estilo fue elegante, inmaculado, luminoso y, a pesar de tener los oídos abiertos a la evolución, siempre mantuvo el contacto con el swing y el jazz clásico.
Hank nació el 31 de julio de 1918 en Vicksburg, Mississippi. Su familia se trasladó a Pontiac, Michigan, donde nacieron sus hermanos Thad y Elvin Jones, que se harían famosos como trompetista y baterista, respectivamente. Hank y otras dos hermanas se dedicaron al piano y él absorbió las fuertes influencias de Fats Waller, Teddy Wilson y Art Tatum.
En 1943 se radicó en New York para trabajar en la banda de Oran Hot Lips Page. Asiduo concurrente a los clubes de la calle 52, se empapó con el irresistible bebop, tocó con Coleman Hawkins, Howard McGhee, Andy Kirk y Billy Eckstine, y fue contratado por Norman Granz para actuar en los conciertos de «Jazz at the Philharmonic».
Allí estuvo acompañando a la grandiosa Ella Fitzgerald entre 1948 y 1953. Luego estuvo en las orquestas de Artie Shaw, Johnny Hodges y Benny Goodman y desde 1959 hasta 1976 fue el pianista oficial de la Columbia Broadcasting System. Haciendo gala de una incansable actividad, trabajó con el verdadero «quién es quién» de la historia del jazz, incluyendo a Max Roach, Jay Jay Johnson, Cannonball Adderley, Miles Davis, Stan Getz, Wynton Marsalis, Joe Lovano y otros gigantes.
Entre sus galardones se destaca el ser nombrado «Jazz Master» por The National Endowment for the Arts (1989) y el premio «Jazz Living Legend» de la Sociedad Americana de Compositores y Autores (2003). El año pasado ingresó en la Galería de la Fama de la revista Down Beat, fue elegido como «Pianista del Año» por la Jazz Journalists Association y recibió el premio Grammy a la trayectoria artística de toda su vida.
No es fácil elegir sus mejores discos entre centenares que merecen las máximas calificaciones. Pueden mencionarse «The Trio» (1955), con Wendell Marshall y Kenny Clarke, y la magistral selección de solos de piano en «Have you met Hank Jones?» (1956), ambos del sello Savoy; «The Great Jazz Trio at the Village Vanguard» (Inner City, 1977) con Ron Carter y Tony Williams; y «The Oracle» (EmArcy, 1989) con Dave Holland y Billy Higgins.
«Si buscamos un intérprete con una carrera coherente, que haya ido construyendo pacientemente su identidad musical y que, casi sin querer y sin que casi nadie lo haya notado, haya contribuido a construir lo que hoy conocemos como jazz, pocos nombres encajan como el de este pianista» (Fernando Ortiz de Urbina, en Cuadernos de Jazz).
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