Falleció Joey Ramone, vocalista de Los Ramones

Adiós Nonino

¿Qué se puede decir sobre Joey Ramone sin sonar pretencioso? Es decir, sin caer en algo que el propio vocalista hubiera sin dudas repudiado. ¿Que junto a su banda, el tipo le cambió la cara al rock? ¿Que gracias a su tosquedad y su sarcasmo, el rock pudo seguir siendo la música de los pibes comunes y corrientes y no una música congelada y conservada por los conservatorios?

Nada de eso le importó demasiado a Joey Ramone, ni en sus declaraciones ni en su música: nunca se anotó los porotos que le correspondían por haber sido uno de los inventores del punk y nunca se preocupó demasiado por modificar la música que originalmente creó.

Lejos de ser un intelectual del rock, como lo sería David Byrne (quien como líder de los Talking Heads realizó su primera gira europea junto a Los Ramones), Joey Ramone era simplemente un tipo de barrio que sabía hacer canciones punk de dos minutos de duración, dotadas de estribillos escandalosamente sencillos y pegajosos.

 

Nueva York y después

Siempre existirá la polémica sobre dónde comenzó el punk: Londres o New York. De lo que no queda duda es que cuando Los Ramones comenzaron en 1974, su ciudad natal estaba ampliamente dominada por la estética glam de grupos como los New York Dolls y que su primer disco, The Ramones, de 1976, pasó desapercibido para el gran público y la prensa especializada. No ocurrió lo mismo con sus actuaciones en Londres, durante 1975, donde marcaron la cabeza de más de uno, que algunos meses después probablemente comenzara su propia banda punk. Fue durante esa gira donde, según David Byrne, Los Ramones se preguntaban cómo hacían los Talking Heads para vivir con el esmirriado viático que recibían. La respuesta del ex cabeza parlante era sencilla: resultaban mucho más baratos los museos que las cervezas y las hamburguesas.

Los Ramones aparecieron en la escena neoyorquina en 1974 integrados por Joey Ramone, Johnny Ramone, llamado en realidad John Cummings; Dee Dee Ramone, nacido bajo el nombre de Douglas Colvin; y Tommy Ramone, que se llamaba Tom Erdelyi. Joey comenzó como baterista pero asumió los vocales cuando se dio cuenta de que no podía seguir los veloces ritmos del grupo. Erdelyi por su parte se convirtió en manager de la banda y fue sustituido después por Marc Bee, que se convirtió en Marky Ramone. «Básicamente, éramos unos amigos que vivían en el mismo barrio, un montón de vagabundos que compartían muchos gustos musicales», dijo Joey en una de las últimas entrevistas que concedió.

 

Ellos son punk rockers

El impacto obtenido en Londres alcanzó el otro lado del Atlántico y Los Ramones tuvieron una mejor recepción en casa para su segundo trabajo Ramones Leave Home, que por cierto también se convirtió en un éxito en Gran Bretaña, en 1977 durante la explosión del punk británico.

Su segundo y su tercer discos, Rocket to Russia (1977) y Road to Ruin (1978), marcaron el comienzo de una carrera que duró mas de veinte años, cerrada por la disolución de la banda en 1996.

Que esa carrera se desarrollara fue algo que ocurrió en contra de todos los pronósticos de la crítica de ese entonces (encandilada como estaba por la pompa de la mayor parte de las bandas de rock progresivo), que casi unánimemente auguró una corta existencia para el grupo. En perspectiva, es evidente que, como casi siempre ocurre, la crítica de rock estaba escuchando algo distinto de lo que escuchaba el público.

Durante el resto de la década y hasta los primeros dos o tres años de los ochenta, Los Ramones fue uno de esos grupos que, sin lograr nunca un hit realmente masivo, es una referencia clara para el público rockero. La llegada de la new wave (The Police, XTC) y los sonidos más suaves del tecno pop de gente como Depeche Mode y otros, colocaron a Los Ramones en un permanente segundo plano en las listas de popularidad, sin por esto impedir la propensión enfermiza de la banda a estar de gira constantemente. Y, pese a los teclados, los sequencers y demás chirimbolos digitales, la música de Joey y los suyos seguiría vigente, quizás gracias a la simpleza de su estructura y la llaneza de sus objetivos: divertir y meter algo de ruido al mismo tiempo.

 

Huellas del punk

En 22 años de actividad Los Ramones produjeron 21 discos, ninguno de los cuales llegó al Top 40 en Estados Unidos. Y sin embargo, el impacto de la receta «Ramone» fue bastante más grande que las ambiciones de la propia banda y no siempre inmediato.

Si a comienzos de los ochenta grupos como los Bad Brains (la única banda de hardcore enteramente negra) o Husker Dü mostraban grandes deudas con la velocidad de sus canciones y los rasgueos secos y cortantes de sus guitarras, en latitudes más lejanas la austeridad y simpleza de las canciones de los neoyorquinos dio lugar a bandas como Attaque 77 o 2 Minutos en Argentina, casi un decenio y medio más tarde.

En Uruguay, las influencias de Los Ramones se pueden entrever en gente como Buitres, Trotsky Vengarán, Cadáveres Ilustres y otra media centena de bandas que no sacaron y quizá nunca saquen disco.

La influencia de Los Ramones supera ampliamente los límites de lo estrictamente musical: es uno de los nombres clave de la cultura pop más reciente y su música es, como se dice por ahí, la banda de sonido de la vida de muchos, entre ellos Stephen King, reconocido fan del grupo.

Se ha dicho que a la Velvet Underground la fueron a ver sólo unos cientos durante su existencia, pero que casi cada uno de esos espectadores armó después su propia banda, teniéndolos como referencia.

Los Ramones actuaron ante el público de casi cada rincón del mundo durante 20 años y, con un poco más de trabajo, lograron lo mismo.

Sin proponérselo, Joey Ramone y sus amigos lograron por esa vía que el rocanrol siguiera siendo eso: simplemente rocanrol.

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