Apenas dos estrenos cinematográficos
Hoy llega a las salas de cine de nuestro país el promocionado filme «Robin Hood», que hace tres días inauguró el Festival de Cannes. La historia no es nueva, pero sí, en esta ocasión su manera de abordarla. Ridley Scott ha filmado una película con su propio sello.
Tras volver a Nottingham, una ciudad aplastada por los impuestos recaudados por un despótico sheriff, Robin Hood (Russel Crowe), encontrará a su amada lady Marion (Cate Blanchett). Decidido a conquistar el corazón de la dama y a salvar la ciudad, Robin reúne una banda cuyas inesperadas habilidades sólo son igualadas por sus ganas de vivir. Al mismo tiempo, las interminables guerras han debilitado al país, ahora en mano de un gobernante débil, incapaz de hacer frente a las insurgencias internas y las amenazas externas. Pero Robin decide lanzarse a la aventura con un grupo de hombres para impedir una sangrienta guerra civil y devolver la gloria a Inglaterra. Crowe, que para preparar el papel llegó a leer más de treinta libros de Robin Hood sobre los siglos XII y XIII, puso una condición: «Dije que haría Robin Hood siempre y cuando fuese una visión nueva. Es una de las historias más perdurables del idioma inglés, y hay que respetarla. Partí de la base de que si íbamos a revivir a Robin Hood, debíamos olvidarnos de todo lo que habíamos visto».
La otra película que se estrena hoy es «Aliento», de Kim Ki-Duk. Aquí, la trama del filme cuenta que en un frío día de invierno, después de enterarse de que su marido tiene otra mujer, Yeon (Park Ji-a) se dirige sin pensarlo a la cárcel donde está encerrado Jin (Chang Chen). A pesar de no conocerle personalmente, las noticias de sus intentos de suicidio emitidas por televisión hacen que su subconsciente la empuje hacia él. Jin no tiene visitas y, normalmente, rehusaría ver a un desconocido, pero al enterarse de que se trata de una mujer, acepta por curiosidad. Su primer encuentro no es fácil. Yeon le habla como si fueran amigos, pero Jin no se abre tan fácilmente.
Jin se queda sorprendido cuando Yeon vuelve. Pero esta vez, ella ha decorado la sala de visitas con ampliaciones de fotos primaverales y con flores de plástico. Le espera vestida con ropa primaveral y le canta una alegre canción de primavera. Cada vez que le visita, Yeon lleva las estaciones al preso. Entretanto, Yeon le cuenta a su marido que también ve a alguien. Al principio, él no le cree, pero algo despierta sus sospechas. Por su lado, Jin empieza a aceptar a Yeon y a hablarle gracias a la devoción de la mujer, que aguanta estoicamente sus ataques de furia. Un día, el marido de Yeon la sigue hasta la cárcel y es testigo de una escena íntima entre el prisionero y su mujer. Celoso, la obliga a volver a casa e intenta separarlos.
El día de la ejecución de Jin se acerca. Yeon y Jin están mucho más unidos de lo que cree el marido, más unidos que la vida y la muerte.
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