Mañana en dos horarios en Cine Arte del Sodre se exhibirá "Sin aliento", de Jean Luc Godard
El montaje de corte abrupto, el aire de improvisación, el uso del sonido, las filmaciones en exteriores reales son todos elementos que dan una sensación de libertad y de renovación que todo lo impregna y que hoy son comunes en todo el cine independiente pero fueron casi revolucionarios en su momento.
Las localidades costarán apenas $30, con entrada gratuita para socios de Cinemateca Uruguaya y Socio espectacular.
¿Qué queda hoy de «Sin aliento»? ¿Qué puede decirle a un público contemporáneo y joven? Aparecen cortes en cada anuncio televisivo, sus actores llevan tiempo muertos (Jean Seberg) o se encuentran en la fase crepuscular de su carrera (Jean-Paul Belmondo), las «comedias de costumbres» enfrentan a norteamericanos contra europeos, se mezcla una abierta trama de gángsteres y crímenes y hay un despliegue de citas de la alta y la baja cultura. Es más probable que todo ello se atribuya a Quentin Tarantino y no a su genuino predecesor, Jean-Luc Godard.
«Sin aliento» reviste cierto parecido con una trama de thriller, con traiciones, policía que pisa los talones del protagonista y tiroteo final. Se acompaña de una banda sonora de jazz típica del cine negro, obra de Martial Solal. Hay una cháchara insolente, ligeramente escandalosa, que surge de la boca incontinente y rea de Belmondo, pero que no contradice la tradición discursiva del «duro» de Chandler-Hammer-Spillane. La película de Godard, de bajo presupuesto y rodada a toda prisa, produjo notables innovaciones, ya fuera accidental o voluntariamente y aún conserva su inmenso atractivo como moderna historia de amor para miembros de la generación X y sucesivas.
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