Teatro por la identidad

Con el apoyo de conocidos actores televisivos, una novedosa experiencia teatral comenzó ayer en Buenos Aires con el estreno de 41 obras sobre la identidad, informa IPS. En Argentina cerca de 500 niños fueron secuestrados por la dictadura.

El proyecto propone como lema «Teatro por la identidad» y es auspiciado por Abuelas de Plaza de Mayo.

«Queríamos que el teatro hablara, que hiciera suya la búsqueda de las Abuelas», explicó el actor y director Daniel Fanego, protagonista de la serie televisiva Los Machos y uno de los impulsores de este trabajo. Fanego destacó que el «Teatro por la identidad» permite ejercer «el oficio de juglares de nuestra gente, y reúne a tres generaciones en busca de la identidad». La idea de desarrollar el proyecto surgió tras la inusitada repercusión que tuvo el año pasado la puesta en escena de «A propósito de la duda». Esa obra, que sus realizadores proponían presentar sólo en cinco oportunidades, terminó haciendo cientos de funciones a pedido del público en teatros, clubes, calles y plazas. «A propósito de la duda» abordaba el problema de los jóvenes nacidos durante el cautiverio de sus padres y que luego fueron apropiados y criados por sus raptores o por personas vinculadas al secuestro y desaparición de sus familiares.

«Fue tan fuerte el efecto que provocamos en el público que decidimos llamar a un concurso de piezas de teatro para elegir una ueva obra», explicó la actriz Valentina Bassi, protagonista de series como Primicias y Verdad, consecuencia, también participante en este proyecto. Bassi explicó que con el nuevo trabajo fueron otra vez superadas las expectativas. «Entre muchas más, elegimos 41 obras que podrán verse desde ese lunes», anunció.

En las piezas seleccionadas intervienen en forma gratuita directores novatos y de extensa trayectoria, al igual que todos los ctores.

También las 14 salas cedieron el espacio sin costo, aprovechando que los lunes es el descanso habitual de las compañías teatra es.

Abel Madariaga, secretario de Abuelas de Plaza Mayo, explicó a IPS que «sin una labor de extensión es difícil llegar a los más jóvenes». Por esa razón decidieron «auspiciar un amplio movimiento que apunta a captar un público nuevo, no de la generación de los desaparecidos de la dictadura, sino de la de sus hijos».

La actividad de Abuelas desde sus comienzos en la década del 70 se concentró en la búsqueda de los niños desaparecidos, muchos de ellos nacidos en prisiones clandestinas y otros secuestrados junto con sus padres, cuando tenían pocos años de edad.

Algunos de los niños retenidos en forma ilegal fueron asesinados, muchos otros fueron entregados en instituciones públicas que los dieron en adopción sin saber el origen y otro tanto quedaron en manos de parejas vinculadas a las fuerzas de seguridad de la poca.

De los casi 500 menores raptados por las fuerzas represivas de la dictadura, 70 lograron ser identificados por esa tarea de la organización humanitaria.

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