Montevideo en tiempo de cine
Con presencia de personalidades del extranjero, el 19º Festival de Cinemateca ya exhibió el fin de semana otros 30 largometrajes, de directores conocidos o países desconocidos, muchos premiados en festivales de aquí y allá.
Lo más destacable, sin duda y no sólo por lo cinematográfico, fue el estreno (con alfombra roja y todo) de En la puta vida de Beatriz Flores Silva, que mañana comentaremos con más extensión, pero podemos ir ubicando como la mejor película comercial jamás hecha en Uruguay.
Una película a la que no hay que perdonarle nada por ser uruguaya y que tiene exquisiteces de actuación y fotografía –sobre todo de iluminación–, que le permiten competir con ventaja sobre buena parte del cine comercial que llega de afuera.
Vale la pena destacar algunas de las películas exhibidas, porque en general se verán nuevamente en esta semana o la siguiente. El festival abrió oficialmente con Yo, tú, ellos de la brasileña Andrucha Waddington, sobre el caso real de una mujer nordestina que convivía con tres maridos. Un estilo silencioso, que hace recordar al mejor Pereira dos Santos, para ir manejando las relaciones de poder y de convivencia que hicieron posible tan extraña familia.
El hotel del millón de dólares de Win Wenders sobre idea de Bono, recorre un mundo de débiles mentales que viven en el pobre hotel del título, detrás de un detective que quiere saber si alguien empujó al hijo de un millonario que cayó de la azotea. Historia contada por uno de los inquilinos, que ama secretamente otra. Una película típica de Wenders, con gente que ve el mundo de manera borrosa, sin llegar a entenderlo.
El astillero del argentino David Lipszyc, se basa en una adaptación libre por Ricardo Piglia de la novela de Juan Carlos Onetti. El escritor uruguayo había dado expresa autorización al guión. Ricardo Bartís, Mia Maestro, Norman Briski, Ulises Dumont protagonizan una polifonía de monólogos interiores que intenta recrear de alguna manera el universo de Onetti.
Con sólo mirarte de Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, cuenta con un impresionante elenco para seguir una serie de trágicas historias entrecruzadas de mujeres: Glenn Close, Holly Hunter, Cameron Díaz, Gregory Haines y Calista Flockhart, entre otros. Una médica es consultada por una cartomántica que vive una relación lésbica con una moribunda. Una gerente de banco aborta a instancias de su amante y grita su frustración. Una ciega vive una relación de dependencia con su hermana. Una vagabunda termina muerta.
Pantaleón y las visitadoras del peruano Francisco J. Lombardi, sobre la novela de Vargas Llosa, fue un éxito de taquilla en Perú y en otros países del área donde se estrenó.
Otras que crearon expectativa –obviamente el cronista no pudo ver todo– fueron Baja california, de Carlos Bolado, con buena crítica en México; Iluminación garantizada de la alemana Doris Dörrie, sobre alemanes perdidos en Tokio, y Guimba, un tirano una época, de Malí, primera de un abultado envío del áfrica «francófona».
Para hoy
El asadito (Argentina) de Gustavo Postiglione, fue celebrado en su estreno como un acontecimiento. Está filmada en tiempo real y transcurre mientras un grupo de amigos conversa junto a las brasas y alguna botellita.
El río (Taiwan) del malayo Tsai Ming-Ling, expresa con pesimismo e infinita angustia la vida en una gran ciudad. Fue elogiada y permite conocer en algo la carrera de su joven realizador.
La vida de Jesús de Bruno Dumont, es un duro relato de jóvenes desocupados franceses, racistas, violadores y brutales; condenados.
La lengua de las mariposas de José Luis Cuerda sigue lo que en el cine español se ha convertido en un género, quizá su mejor vena: la infancia durante la guerra civil y el franquismo. Aquí un maestro naturalista y sensible (Fernando Fernán Gómez) hace la diferencia.
Monos con navaja (Chile) de de Stanley Gonczanski, es un exitoso thriller con un alcalde corrupto, dos bandas de narcotraficantes, marginalidad y gente que quiere escapar.
Papá Iván (México) es una suerte de autodocumental de la argentina María Inés Roque Rodríguez, quien cámara en mano buscó huellas de su padre desaparecido.
Bajo el sol (Suecia) de Colin Nutley, ya fue vista en algún otro festival. Narra tiernamente el acercamiento de un granjero y su nueva ama de llaves.
Quedan otras diez películas sin presentar. El boletín mensual de Cinemateca que puede obtenerse en todas las salas tiene breves resúmenes y un calendario que permite ordenar la velada para ir de un lado a otro (siempre que las colas no arruinen todo). Además, hay un catálogo del festival ($ 5) que tiene fichas más completas.
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