Alegoría fáustica. El filme reflexiona sobre el poder y las obsesiones humanas

Se acerca "El corredor nocturno",que adapta novela de Hugo Burel

Esta coproducción argentina-española dirigida por el realizador peninsular Gerardo Herrero, está protagonizada por actores de la talla de Leonardo Sbaraglia, Miguel Angel Solá, Valeria Bertucelli y Erica Rivas, quienes encabezan un calificado reparto actoral.

El protagonista de la historia es Eduardo López (Sbaraglia), un joven y ambicioso ejecutivo de una empresa de seguros montevideana, que vive obsesionado por superarse en su carrera profesional.

Para aliviar las tensiones cotidianas, en sus ratos libres corre sin rumbo por la zona costera de la ciudad, en una práctica que trasciende al mero ejercicio físico para transformarse en una suerte de catarsis.

La radical diferencia con otros atletas amateurs es que le imprime un ritmo bastante más vertiginoso a su paso, como si corriera por su destino o estuviera huyendo de algo desconocido.

Realmente, Eduardo no está en paz consigo mismo, porque su promisoria carrera profesional se ha transformado en una auténtica encrucijada.

En poco tiempo, deberá enfrentarse a la misión de participar en la reestructura de la plantilla laboral de la empresa en la cual trabaja, lo cual naturalmente supone despedir personal.

Esa incómoda tarea, que afectará la vida de gente que ni siquiera conoce, podría catapultarlo a una posición bastante más privilegiada.

Su vida cambia inesperadamente, cuando un día se encuentra en la sala de espera del aeropuerto con Raimundo Conti (Miguel Angel Solá), un enigmático hombre que afirma conocerlo, pese a que el protagonista no lo recuerda.

El perturbador desconocido, que se transforma en una presencia casi permanente en la cotidianeidad del protagonista, pretende incidir en forma determinante en su vida.

La situación se tensa al máximo cuando este cínico, dominante e inquisitivo hombre comienza a invadir la intimidad del joven y hasta lo presiona para que haga lo que él desea.

En estas circunstancias, el relato evoluciona hacia una confrontación entre voluntades y un maquiavélico ejercicio de dominación.

Esa enconada lucha por el poder, que no está sujeta a reglas, es, naturalmente, la síntesis de los propios conflictos psicológicos del personaje central de la trama.

Al igual que la novela publicada por Hugo Burel en 2005, esta adaptación cinematográfica de «El corredor nocturno» propone un tenso ejercicio de suspenso, que reflexiona sobre los miedos y las obsesiones humanas.

El relato reproduce no tan subliminalmente el mito del «Fausto» de Goethe, atando el destino de un joven exitoso a los caprichos de un misterioso personaje que tiene mucho de alegórico.

La ambigua relación de amor-odio entre los dos protagonistas de este filme es una suerte de metáfora sobre el ejercicio del poder, la fuerza de la voluntad y hasta los dilemas morales del hombre contemporáneo.

Aunque al igual que el libro esta es una historia de ficción, son claras las lecturas que aluden a una sociedad cada vez más individualista y deshumanizada.

El propio personaje que encarna el magistral Miguel Angel Solá es un paradigma de la manipulación, que invade la vida íntima de su víctima procurando apropiarse de ella.

Quizás este inquietante Raimundo Conti no sea ni siquiera una presencia real, sino un mero producto de la imaginación de una mente agobiada por la culpa.

«El corredor nocturno», que se estrenará en Montevideo el viernes 9 de abril, es un filme tenso e inquietante, que discurre entre el thriller, el drama y la reflexión sobre los demonios interiores del ser humano de nuestro tiempo.

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